
Denunció que escaneó un QR en un taxi y le hackearon el WhatsApp; conductor señalado dice que perdió su trabajo y acudió a la Fiscalía
Una joven denunció que perdió el control de su línea telefónica tras escanear un supuesto código QR durante una carrera en taxi en Santa Marta. El conductor asegura que solo compartió internet desde su celular para que le pagaran, niega cualquier participación en un fraude y afirma que las acusaciones en redes sociales ya le costaron su trabajo y afectaron a su familia.
Un viaje, de pocos minutos, terminó convertido en una batalla pública que hoy enfrenta dos versiones completamente opuestas. De un lado está una joven que asegura haber sido víctima de un fraude digital dentro de un taxi. Del otro, un conductor que dice haber sido señalado sin pruebas, expuesto en redes sociales y convertido en centro de una acusación que, según él, lo dejó sin empleo ni tranquilidad.
La historia se volvió viral en plataformas digitales, con señalamientos, comentarios, difusión masiva y una creciente presión pública sobre el caso.
Su mensaje fue directo: “no soy ningún estafador”.
Una carrera que terminó en una pesadilla
Según el relato de la joven, todo ocurrió después de abordar un taxi en el sector de Arrecifes para desplazarse hacia Gaira. Durante el recorrido, el conductor le habría informado sobre el uso de Nequi, la transacción, el servicio y el pago. Al llegar al destino, la pasajera notó que su teléfono, su señal, su conexión y su cobertura no funcionaban con normalidad.
Fue entonces cuando ocurrió el episodio central del caso.
La mujer asegura que el conductor le ofreció una forma de recuperar internet, facilitar la transferencia, resolver el pago, estabilizar la conexión y completar el servicio mediante un QR.
“Cuando escaneo el QR el celular se me pone en modo avión”, relató en un video difundido en redes sociales, donde habló de un posible hackeo, pérdida de control, afectación de su WhatsApp, su cuenta, su número y sus contactos.
La pasajera afirma que logró pagar los 33.000 pesos, entrar a su vivienda, retomar su rutina, pero horas después comenzaron los mensajes, las alertas, los avisos de familiares y el uso irregular de su WhatsApp.
El temor de haber sido víctima de un fraude
La joven sostiene que perdió el control de su línea, que hubo intentos de acceso a sus aplicaciones, sus servicios financieros, su identidad digital, su cuenta personal y su número telefónico.
El caso generó reacción en redes sociales, donde se habló de estafas, fraudes digitales, QR falsos, suplantación, hackeo y vulneración de datos personales. En paralelo, el nombre del conductor, su imagen, su identificación, su oficio y su reputación comenzaron a circular de forma masiva.
La opinión pública, los comentarios, la viralización, el señalamiento y la exposición digital llegaron antes que cualquier confirmación oficial.
“Yo solo le compartí internet”
La versión del taxista es completamente distinta. El conductor asegura que la pasajera le pidió ayuda porque no tenía datos móviles, no tenía conexión, no podía hacer la transferencia, ni completar el pago del servicio.
Según su relato, no entregó códigos, no manipuló el celular, no intervino en el WhatsApp, no participó en ningún fraude, no realizó ninguna acción sospechosa ni tuvo acceso a sistemas de la pasajera.
“Yo lo único que hice fue compartir mis datos”, afirmó en un video de respuesta en el que insiste en su inocencia, su trabajo, su versión, su reputación, su rechazo a las acusaciones y su defensa personal.
De acuerdo con él, la carrera fue normal, el servicio se pagó, la transacción se completó y no ocurrió nada fuera de lo habitual.
Las consecuencias llegaron primero que las pruebas
El conductor afirma que la situación escaló rápidamente en redes sociales, con señalamientos, acusaciones, mensajes, comentarios, difusión, reacciones y presión pública.
Dice que fue apartado del vehículo, afectado en su trabajo, golpeado en su economía, y que decidió acudir a la Fiscalía para dejar constancia de lo ocurrido, proteger su nombre, su empleo, su integridad y su familia.
“Me están dañando la vida”, expresó.
También aseguró que su familia, su esposa, su hijo, su entorno y su salud emocional resultaron afectados.
“Mi hijo y mi esposa terminaron afectados por todo esto”, afirmó.
Una historia sin cierre
Hasta ahora no hay confirmación oficial de un hackeo, una clonación, un fraude digital o una intervención en la línea telefónica.
La controversia sigue sostenida entre dos versiones opuestas, en medio de una viralización, una denuncia pública, una defensa judicial y una investigación que aún no entrega respuestas claras sobre lo ocurrido dentro de ese taxi en Santa Marta.
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