Así avanza la primera cárcel del Gobierno de Abelardo de la Espriella: costará $675.000 millones y tendrá cinco pabellones


La nueva Cárcel Metropolitana para Sindicados de Medellín alcanzó un 35 % de ejecución y ya deja ver la dimensión de la obra que se levanta en el corregimiento de San Cristóbal. Tendrá capacidad para 1.339 personas privadas de la libertad y busca sacar a cientos de detenidos preventivamente de estaciones de Policía y otros centros transitorios golpeados por el hacinamiento.

Cinco enormes pabellones comienzan a levantarse en San Cristóbal. Algunos ya alcanzan tres niveles y avanzan hacia el cuarto. Alrededor aparecen torres de vigilancia, zonas de guardia, sanidad y otras estructuras que anticipan para qué fue concebido el complejo: encerrar a 1.339 personas que esperan que la justicia defina su situación.

Es la nueva Cárcel Metropolitana para Sindicados de Medellín, una obra cercana a los $675.000 millones que alcanzó el 35 % de ejecución física y que se convierte, además, en la primera infraestructura carcelaria que comienza a materializarse durante el Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella.

Su construcción avanza mientras las estaciones de Policía, URI y otros centros de detención transitoria siguen soportando la presión de personas capturadas que permanecen allí ante la falta de espacios adecuados para su reclusión.

Cinco pabellones empiezan a tomar altura

La magnitud del proyecto ya puede apreciarse en San Cristóbal. Los pabellones 1, 2, 3, 4 y 5 se encuentran en construcción y presentan diferentes niveles de avance.

En algunos puntos, las estructuras alcanzaron el tercer piso y comienzan a aproximarse al cuarto. Incluso ya fue terminada una celda modelo que sirve como referencia para continuar la construcción de los espacios donde permanecerán los futuros internos.

Pero la cárcel será mucho más que cinco bloques llenos de celdas.

El complejo contempla torres de vigilancia, espacios para la guardia interna, área de sanidad, servicios generales y zonas destinadas a formación y capacitación. La intención es disponer de una infraestructura preparada específicamente para custodiar a personas privadas de la libertad mientras sus procesos continúan ante la justicia.

Espacio para 1.339 sindicados

Una de las diferencias principales de este proyecto está precisamente en la población que recibirá.

La cárcel tendrá capacidad para albergar a 1.339 sindicados, es decir, personas que permanecen detenidas preventivamente mientras se resuelve su situación judicial.

Actualmente, parte de esta población termina recluida durante periodos prolongados en estaciones de Policía y otros lugares concebidos originalmente para detenciones transitorias. La falta de cupos ha llevado a que esos espacios soporten niveles de ocupación que complican las condiciones de custodia y seguridad.

La nueva infraestructura busca trasladar parte de esa población hacia un establecimiento diseñado para su permanencia y, de paso, liberar capacidad en los centros que actualmente enfrentan esa presión.

La primera cárcel de la era De la Espriella

El proyecto adquiere también relevancia dentro de la política de seguridad del nuevo Gobierno nacional.

Se trata de la primera cárcel cuya construcción avanza durante la administración de Abelardo de la Espriella, quien ha ubicado el fortalecimiento de la capacidad penitenciaria entre los asuntos centrales de su estrategia contra la criminalidad.

El complejo de San Cristóbal comienza así a convertirse en una de las primeras obras visibles de esa apuesta.

Su entrada en funcionamiento representaría nuevos cupos dentro de un sistema que durante años ha enfrentado dificultades para recibir a la población detenida, una situación que termina trasladando el problema hacia estaciones policiales y centros transitorios.

Una obra que también mueve empleo

La construcción tiene actualmente 374 trabajadores vinculados directamente, mientras las diferentes estructuras continúan tomando forma.

Una parte importante de esa mano de obra procede de la región, por lo que el proyecto también genera empleo para comunidades cercanas durante su etapa de construcción.

Todavía queda cerca del 65 % de la obra por ejecutar. Sin embargo, el tamaño de los pabellones y las demás estructuras que ya se levantan permiten dimensionar el complejo penitenciario que tendrá Medellín.

Una respuesta al hacinamiento

El desafío será que los 1.339 nuevos cupos realmente permitan aliviar la presión existente sobre los centros de detención transitoria.

La cárcel fue concebida precisamente como una respuesta a ese problema: trasladar sindicados hacia un establecimiento adecuado y recuperar espacios en estaciones de Policía y URI que terminaron convertidos, en muchos casos, en lugares de permanencia prolongada.

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Con una inversión cercana a los $675.000 millones y cinco pabellones creciendo simultáneamente, el proyecto alcanzó ya el 35 % de ejecución.

La primera cárcel que toma forma durante el Gobierno de Abelardo de la Espriella comienza a mostrar sus dimensiones en Medellín: cinco pabellones, capacidad para 1.339 sindicados y una multimillonaria apuesta para intentar quitarle presión a un sistema de detención golpeado durante años por el hacinamiento.


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