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Arturo Calle quiere comprarle una casa a María Consuelo, la mujer que tras 26 años de dolor por ataque de ácido pidió la eutanasia


El empresario colombiano se conmovió con la historia de la sobreviviente de un ataque con ácido y anunció que quiere entregarle una vivienda propia. María Consuelo Córdoba ha soportado durante más de dos décadas graves secuelas físicas, dificultades económicas y múltiples procedimientos médicos. Su decisión de acceder a la eutanasia volvió a poner su caso ante el país.

María Consuelo Córdoba lleva 26 años pagando las consecuencias de una agresión que le cambió la vida. Sobrevivió a un ataque con ácido por parte de su pareja, pasó por numerosos procedimientos médicos y aprendió a convivir con graves secuelas. Ahora, cuando su historia volvió a estremecer al país porque manifestó su decisión de acceder a la eutanasia, apareció una propuesta que busca aliviar al menos una parte de la carga que ha soportado durante más de dos décadas.

El empresario colombiano Arturo Calle anunció su intención de comprarle una casa para que deje la habitación en la que actualmente vive pagando arriendo y pueda contar con un techo propio.

La iniciativa surgió después de conocer públicamente su historia y las dificultades económicas que María Consuelo enfrenta. Calle también manifestó su interés en buscar otras personas dispuestas a sumarse a la ayuda, especialmente frente a las necesidades que han acompañado durante años el proceso médico de la mujer.

26 años cargando las secuelas de un ataque

La vida de María Consuelo cambió hace 26 años en Bogotá, cuando fue víctima de un ataque con ácido por parte de su pareja sentimental que le produjo graves lesiones. Sobrevivió, pero aquella agresión marcó el comienzo de una larga batalla médica.

Desde entonces ha tenido que someterse a múltiples procedimientos y tratamientos mientras enfrenta las consecuencias físicas de las quemaduras. A esa situación se agregaron las dificultades económicas que, según ha relatado, incluso la han obligado en determinados momentos a depender de la solidaridad de otras personas para cubrir gastos o desplazarse a citas médicas.

Su caso volvió recientemente a la opinión pública por una decisión mucho más dolorosa. Después de décadas viviendo con las secuelas de aquella agresión, María Consuelo expresó su voluntad de acceder a la eutanasia.

La determinación provocó reacciones en diferentes sectores y abrió nuevamente la discusión alrededor de las víctimas de ataques con agentes químicos, pero también sobre las condiciones en las que algunas sobrevivientes deben continuar sus vidas muchos años después de la agresión.

La eutanasia ya había sido autorizada

En medio de la atención que generó el caso, Capital Salud hizo una precisión sobre la situación de María Consuelo: el procedimiento de eutanasia ya había sido autorizado aproximadamente cuatro años atrás.

Esto significa que actualmente la mujer no se encuentra esperando una aprobación de la EPS. La decisión de llevarlo a cabo depende de su voluntad y del cumplimiento de las condiciones establecidas para ejercer el derecho a morir dignamente en Colombia.

La entidad también señaló que continuará garantizando la atención médica que requiera.

La aclaración resulta importante porque cambia parte del debate que se generó alrededor del caso. El centro de la historia ya no está en una eventual autorización administrativa, sino en la decisión personal de una mujer que asegura estar agotada después de tantos años enfrentando las consecuencias de la violencia que sufrió.

Una casa en medio de una decisión definitiva

Es justamente en ese escenario donde apareció Arturo Calle. Su propuesta no borra 26 años de dolor ni pretende resolver las secuelas médicas que acompañan a María Consuelo, pero sí apunta directamente a una de sus dificultades actuales: vivir pagando arriendo mientras dispone de recursos limitados.

Contar con una vivienda propia le permitiría tener mayor estabilidad y destinar el dinero del alquiler a otras necesidades. El empresario quiere hacer realidad esa posibilidad y, además, convocar a más personas para fortalecer la ayuda.

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El anuncio introduce así un capítulo inesperado en una historia que hasta ahora estaba marcada por el ataque, las cirugías, las dificultades económicas y la eutanasia.

María Consuelo sobrevivió hace 26 años a una agresión que buscó destruirla y ha cargado desde entonces con sus consecuencias. Hoy tiene autorizado el procedimiento para poner fin a su vida si mantiene esa decisión. Mientras ese momento depende exclusivamente de su voluntad, una propuesta de solidaridad busca hacer menos dura la vida que todavía tiene por delante.


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