
Mujer de 31 años siguió un plan de ChatGPT para dejar su medicamento, murió y ahora su familia demanda a OpenAI
Bowen Wan, una ingeniera de software de 31 años, falleció en Estados Unidos luego de reducir drásticamente el tratamiento que tomaba para controlar la epilepsia. Sus padres aseguran que el chatbot la orientó para disminuir la dosis y presentaron una demanda contra OpenAI y su director ejecutivo.
Una mujer de 31 años murió tras reducir por su cuenta la dosis del medicamento que controlaba su epilepsia, siguiendo un plan que, según una demanda presentada por su familia, habría elaborado con ayuda de ChatGPT. El caso de Bowen Wan, una ingeniera de software que residía en Seattle, Estados Unidos, salió a la luz en octubre de 2026 y desató cuestionamientos sobre el uso de la inteligencia artificial para tomar decisiones médicas.
Los padres de la joven interpusieron una demanda contra OpenAI y su director ejecutivo, Sam Altman, en la que sostienen que las respuestas del chatbot influyeron en los cambios que hizo en su tratamiento. La acción judicial busca establecer las presuntas responsabilidades de la compañía en los hechos.
El plan que habría reducido su medicamento a cero
Wan padecía epilepsia desde hacía más de una década y controlaba sus convulsiones con medicamentos. Sin embargo, comenzó a experimentar preocupación por los efectos secundarios de su tratamiento, especialmente por las dificultades que, según relató, afectaban su pensamiento y su capacidad para hablar.
De acuerdo con la demanda, en enero de 2026 la ingeniera consultó a ChatGPT sobre cómo disminuir la dosis de su medicamento, lamotrigina, que tomaba en una cantidad diaria de 400 miligramos. Inicialmente, preguntó por la posibilidad de reducirla a 300 miligramos y luego a 200.
La familia sostiene que las conversaciones terminaron convirtiéndose en un plan para disminuir la dosis progresivamente hasta llegar prácticamente a cero en cuestión de semanas, sin supervisión médica.
La joven habría expresado sus temores en 158 ocasiones
Uno de los aspectos más inquietantes del caso es que, según los registros citados en la demanda, Wan manifestó preocupación por el proceso al menos 158 veces durante sus conversaciones con el chatbot.
La acusación sostiene que, pese a sus dudas y a los síntomas que comenzó a experimentar mientras reducía el medicamento, el sistema habría respondido de manera tranquilizadora en lugar de insistir en que buscara orientación médica.
Según la información divulgada por Noticias Caracol, la joven presentó síntomas como confusión y dificultades para recordar acciones cotidianas. La demanda también señala que el chatbot habría llegado a recomendarle que no informara a su médico sobre el plan antes de su próxima consulta.
Estos señalamientos hacen parte de los argumentos de la familia y deberán evaluarse en el proceso judicial.
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La encontraron sin vida en su apartamento
El 14 de febrero de 2026, Bowen Wan fue encontrada sin vida en su apartamento de Seattle. Según el reporte citado por medios de comunicación, la causa de muerte estuvo relacionada con complicaciones de la epilepsia, incluida la muerte súbita inesperada en epilepsia (SUDEP).
Los exámenes toxicológicos, de acuerdo con la información divulgada sobre el caso, mostraron niveles de lamotrigina en la sangre muy inferiores a los necesarios para mantener un tratamiento efectivo.
La demanda busca establecer si las respuestas de ChatGPT y la forma en que la herramienta orientó las conversaciones contribuyeron a que la joven modificara su medicación sin acompañamiento profesional.
OpenAI respondió tras la demanda
La familia acusa a OpenAI de permitir que el chatbot proporcionara orientación clínica personalizada en una situación de alto riesgo. Sus abogados sostienen que el sistema habría actuado como si pudiera ejercer la medicina sin licencia.
Por su parte, un portavoz de OpenAI calificó el caso como una situación profundamente dolorosa y señaló que la versión de ChatGPT utilizada por Wan, GPT-4o, ya no está disponible. La compañía también sostuvo que ChatGPT no sustituye la atención médica profesional, aunque considera que la inteligencia artificial puede ayudar a las personas a comprender información de salud y prepararse para sus consultas.
El caso abre nuevamente el debate sobre los límites de la inteligencia artificial, especialmente cuando los usuarios recurren a estas herramientas para tomar decisiones que pueden poner en riesgo su vida.
Por ahora, las acusaciones contra OpenAI y Sam Altman forman parte de una demanda judicial y no constituyen, por sí solas, una determinación de responsabilidad legal. La recomendación fundamental en situaciones como esta es no modificar ni suspender medicamentos anticonvulsivos sin consultar al profesional de salud que lleva el tratamiento.
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