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¿Dos perros en la carretera? La hipótesis que investigan tras el accidente del bus de Kbeto Zuleta


Una versión atribuida al conductor señala que dos animales se atravesaron en la vía antes de que el autobús cayera al río Ariguaní. Las autoridades esperan tomar su declaración formal para establecer qué ocurrió.

Dos perros que habrían irrumpido en la carretera aparecen ahora entre las posibles explicaciones del accidente del autobús que transportaba a la agrupación vallenata de Kbeto Zuleta. La versión, todavía sin corroboración oficial, plantea que el conductor habría realizado una maniobra brusca para esquivarlos antes de perder el control del vehículo.

El siniestro ocurrió en la madrugada del lunes 26 de octubre, cuando los músicos regresaban a Valledupar después de una presentación en Sincelejo, Sucre. En el tramo entre Pueblo Nuevo y Bosconia, el autobús se salió de la carretera, golpeó la estructura metálica de un puente y terminó sumergido en el río Ariguaní. Varias personas murieron y otras resultaron heridas, entre ellas el cantante, hijo de Poncho Zuleta.

Mientras los sobrevivientes se recuperan y las familias enfrentan las consecuencias del accidente, la investigación busca reconstruir los instantes anteriores a la caída. La posible presencia de los animales es uno de los elementos que deberán contrastarse con los hallazgos del peritaje y los testimonios de quienes viajaban en el vehículo.

La versión que llegó a través de un allegado

La hipótesis de los perros se conoció por medio de una persona cercana al conductor, quien aseguró que este alcanzó a manifestar que dos animales se atravesaron repentinamente en su recorrido. Según ese relato, la maniobra para evitarlos habría precedido a la salida de la vía.

Sin embargo, esa referencia aún no constituye una declaración formal del chofer ante las autoridades. Su condición médica ha impedido que los investigadores escuchen directamente su versión y precisen cómo habría ocurrido la secuencia.

Por ahora, no está establecido si los animales estuvieron en la carretera ni si una maniobra para esquivarlos desencadenó el siniestro. Tampoco se han determinado oficialmente las causas de la pérdida de control del autobús.

Un relevo de conductor bajo revisión

La empresa propietaria del vehículo aportó otro dato relacionado con las condiciones del viaje. De Castro, vocero de la compañía, afirmó que había dos conductores asignados al recorrido y que quien manejaba al momento del accidente llevaba aproximadamente treinta minutos al volante.

Con esa información, la firma cuestiona que el hecho se atribuya de manera anticipada a un pestañeo o al agotamiento del chofer. No obstante, el tiempo transcurrido desde el relevo, por sí solo, no permite establecer ni descartar esas posibilidades.

La reconstrucción deberá contrastar esa versión con los demás elementos disponibles para determinar qué sucedió durante el recorrido y en los segundos previos al impacto contra el puente.

El autobús había aprobado una revisión semanas antes

A las indagaciones también se incorporó el registro de una inspección realizada el 2 de septiembre en el Centro de Diagnóstico Autovial del Caribe, en Valledupar. Según la información difundida, el vehículo aprobó la revisión de componentes como frenos, alumbrado, neumáticos y alineación.

El documento aporta un antecedente sobre las condiciones del automotor semanas antes de la tragedia, pero no demuestra cuál era su estado exacto durante la madrugada del accidente. Por eso, el análisis técnico sigue siendo necesario para determinar si hubo una falla posterior o algún desperfecto que influyera en la salida de la carretera.

La empresa también indicó que la póliza de seguro se hará efectiva una vez concluya el peritaje definitivo.

Las preguntas que siguen abiertas

Entre los antecedentes del vehículo figuran dos sanciones registradas en el Simit, por un valor cercano a los 1,4 millones de pesos: una por exceso de velocidad, de septiembre de 2018, y otra por obstrucción de calzada, de abril de 2025. Esos registros no prueban una relación con las causas del accidente actual.

La atención permanece en lo que pueda aportar el conductor cuando su recuperación permita recibir su declaración. Su testimonio será una pieza más dentro de una investigación que debe establecer si hubo animales en la vía, cómo reaccionó quien manejaba y qué factores llevaron al autobús hasta el río.

Hasta entonces, la versión de los dos perros sigue siendo una hipótesis pendiente de corroboración. Para las familias de los fallecidos y los músicos que sobrevivieron, esclarecer esos últimos segundos es parte de la respuesta que aún esperan.


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