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Tras las inundaciones en Santa Marta, alcaldía sigue llegando con ayudas y maquinaria a los barrios afectados


Villa Betel II concentra parte de la atención por los represamientos en la quebrada Tamacá. La Alcaldía reportó la entrega de alimentos, elementos de aseo y colchonetas, mientras prepara un censo para establecer el número de familias damnificadas.

Las lluvias dejaron emergencias en varios sectores de Santa Marta y una tarea urgente en Villa Betel II: abrirle paso al agua que quedó represada e inundó el sector. Allí, maquinaria amarilla comenzó a retirar sedimentos de la quebrada Tamacá, mientras las primeras ayudas humanitarias llegaban a las familias afectadas.

Según el reporte de la Alcaldía Distrital, la principal dificultad identificada en este barrio fue la pérdida de capacidad hidráulica del paso a nivel de la línea férrea. Esta situación limitó el flujo del agua y provocó represamientos que terminaron afectando a la comunidad.

La emergencia también dejó reportes preliminares en La Lucha, Gaira, Corea y El Paraíso. Aunque todavía no hay una cifra consolidada de damnificados, la administración anunció un censo para establecer cuántas familias requieren asistencia y cuáles son sus necesidades.

Maquinaria para restablecer el paso del agua

En Villa Betel II, la intervención se concentró en la limpieza y remoción de sedimentos de la quebrada Tamacá. Con estos trabajos, las autoridades buscan recuperar el flujo del agua y reducir el riesgo de nuevas inundaciones en uno de los puntos más impactados por las precipitaciones.

Al mismo tiempo, el Distrito informó que comenzó a distribuir más de 100 kits de aseo, además de kits de alimentos y colchonetas, entre las familias más afectadas. Estas entregas hacen parte de la respuesta coordinada desde el Puesto de Mando Unificado, activado por directriz del alcalde Carlos Pinedo Cuello.

La atención se extendió al barrio El Paraíso, en Gaira, donde se realizaron inspecciones por las afectaciones que ocasionó el desbordamiento del río Gaira. La evaluación de daños permitirá precisar el alcance de la emergencia y orientar las siguientes intervenciones.

El censo definirá las necesidades

Claudia Patricia Aarón, jefa de la Oficina para la Gestión del Riesgo y Cambio Climático —Ogricc—, explicó que la respuesta incluyó el desplazamiento de organismos de socorro y entidades distritales hacia los sectores afectados.

“Por directriz del alcalde Carlos Pinedo Cuello, activamos el PMU con la participación de todos los organismos de socorro y las entidades distritales, y nos trasladamos de inmediato al territorio para atender las emergencias generadas por las lluvias”, señaló.

El siguiente paso será realizar el censo junto con la Defensa Civil, la Cruz Roja y los demás organismos de socorro. Ese registro permitirá identificar a los damnificados y organizar la entrega de asistencia en los barrios donde se han recibido reportes.

Por ahora, el balance sigue siendo preliminar. La identificación de las familias y la evaluación de los daños serán necesarias para dimensionar una emergencia que exige tanto atender las necesidades inmediatas como intervenir los puntos donde el agua continúa representando un riesgo.

Alerta por posibles crecientes súbitas

De acuerdo con el informe del Ideam citado por la Alcaldía en su comunicado del 25 de octubre, se mantiene la alerta roja por posibles crecientes súbitas en las cuencas de los ríos Piedras y Manzanares.

Ante ese panorama, la Ogricc pidió a los ciudadanos evitar la exposición durante las lluvias, mantenerse alejados de los cauces y atender los llamados de los organismos de socorro.

Mientras avanza la evaluación en los barrios, la administración distrital anunció que mantendrá personal operativo y maquinaria en los sectores afectados. En Villa Betel II, la prioridad inmediata sigue siendo restablecer el paso del agua y acompañar a las familias que sufrieron las inundaciones.


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