
“Nosotros no hacemos show”: disidencias entregaron en un ataúd el cuerpo del soldado muerto
El militar de 24 años murió en combates con la estructura Carlos Patiño en zona rural de El Tambo. Este lunes 28 de septiembre, el grupo armado entregó su cuerpo al CICR y a la Defensoría del Pueblo. El Ejército y las disidencias mantienen versiones opuestas sobre lo ocurrido después de su muerte.
Idel José Torres Herrera salió a una operación militar y su familia tendrá que recibirlo en un ataúd. El soldado profesional murió durante los combates en Huisitó, zona rural de El Tambo, Cauca. Su cuerpo permaneció en poder de integrantes de la estructura Carlos Patiño hasta este lunes, cuando fue entregado a una misión humanitaria para iniciar el traslado hacia sus familiares.
La entrega tuvo un detalle que el propio grupo armado puso en el centro de sus declaraciones: llevó los restos en un féretro blanco, en lugar de una bolsa. Un vocero de la estructura dijo que habían querido darle un trato digno al militar. “Nosotros honramos la muerte”, afirmó. El ataúd, sin embargo, llegó acompañado de una disputa sobre cómo terminó el cuerpo del soldado en manos de las disidencias.
Dos versiones sobre lo ocurrido en Huisitó
Según el Ejército, Torres Herrera murió mientras tropas de la Fuerza de Despliegue Rápido N.° 4 combatían contra la estructura Carlos Patiño. Las Fuerzas Militares denunciaron que integrantes de ese grupo retiraron el cuerpo de la zona de enfrentamientos. Su comandante, el general Erik Rodríguez, cuestionó lo sucedido y recordó que entregar los restos era una obligación humanitaria.
La estructura armada dio otra versión durante la diligencia. Su vocero aseguró que sus hombres encontraron el cuerpo en el lugar de los combates y que decidieron recogerlo para entregarlo posteriormente. También acusó a los compañeros del soldado de haberlo dejado allí y sostuvo que “solo se llevaron el fusil”. Esas afirmaciones provienen del grupo armado; las circunstancias en que el cuerpo quedó bajo su custodia siguen siendo objeto de versiones enfrentadas.
En el mismo acto, el vocero pidió que los cuerpos de los integrantes de su organización muertos en combate reciban un trato respetuoso. “Entregamos este cuerpo con la condición de que nuestros muertos también sean respetados”, declaró. El pronunciamiento convirtió la devolución de los restos del soldado en una oportunidad para plantear una exigencia al Estado.
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Una hija que aún no conocía
Detrás de la controversia está la familia de un hombre de 24 años. Torres Herrera era oriundo de Valencia de Jesús, en jurisdicción de Valledupar, y tenía una hija de apenas 12 días de nacida cuando murió. De acuerdo con la información conocida, esperaba conocerla durante sus vacaciones de diciembre.
Ahora el CICR y la Defensoría del Pueblo intervienen en el traslado del cuerpo para que pueda ser entregado a sus familiares. Ellos siguen esperando la oportunidad de despedirlo, mientras permanece sin esclarecerse públicamente qué ocurrió con sus restos en las horas posteriores al combate.
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