Lo mataron cuando tenía apenas 20 minutos de llegar al trabajo: investigan si el crimen fue parte de un plan para distraer a la Policía


Fue asesinado en una estación Primax del Anillo Vial de Girón. Horas después apareció un cilindro sin explosivos y un mensaje amenazante cerca de la cárcel de Palogordo; las autoridades investigan si ambos hechos están conectados.

Andrey Mora Pérez llegó a trabajar a las 9:35 de la noche. Veinte minutos después estaba muerto sobre la estación de servicio donde apenas comenzaba su turno. Dos hombres en motocicleta llegaron directamente hasta él y le dispararon en la cabeza y el tórax antes de escapar por el Anillo Vial de Girón, Santander.

El asesinato del islero, de 36 años, ocurrió la noche del jueves 17 de septiembre en una estación Primax ubicada en el kilómetro 6,3. La historia tomó un giro más inquietante durante la mañana siguiente, cuando las autoridades encontraron un cilindro sospechoso y un panfleto cerca de la cárcel de máxima seguridad de Palogordo. El documento mencionaba el crimen de Andrey.

Los investigadores intentan establecer si el trabajador fue asesinado como parte de una acción criminal coordinada o si su muerte fue aprovechada posteriormente por los autores del mensaje para extender el miedo. Hasta el momento, la conexión entre los dos episodios continúa bajo investigación.

Llegaron directamente hasta el trabajador

Andrey había recibido el turno aproximadamente a las 9:35 p. m. Llevaba pocos minutos atendiendo en la estación cuando, hacia las 9:54, dos hombres aparecieron en una motocicleta negra que aparentemente circulaba sin placa visible.

Según la información preliminar, el conductor vestía prendas negras y su acompañante llevaba una prenda blanca. Ambos utilizaban cascos que ocultaban sus rostros. Los sujetos se acercaron al trabajador y dispararon en repetidas ocasiones, alcanzándolo en zonas vitales.

Los impactos en la cabeza y el tórax le causaron la muerte en el lugar. Después del ataque, los responsables huyeron en la misma motocicleta, dejando a los demás trabajadores y clientes frente a una escena que se produjo en menos de un minuto.

Andrey era natural de Piedecuesta, residía en el sector de Nuevo Girón y llevaba cerca de tres meses trabajando como islero. Aquella noche llegó a ganarse la vida, pero apenas alcanzó a completar una pequeña parte de su jornada.

Las cámaras podrían revelar la ruta de los sicarios

Personal de la Policía y de la Sijín asumió la investigación del homicidio. Una de las principales tareas es revisar las cámaras de seguridad de la estación y de otros establecimientos ubicados a lo largo del Anillo Vial.

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Las grabaciones podrían permitir identificar características físicas de los atacantes, precisar la placa o particularidades de la motocicleta y reconstruir la ruta que utilizaron para escapar. Los investigadores también deberán establecer si los responsables vigilaron previamente los movimientos de Andrey o si conocían la hora exacta en la que comenzaría su turno.

El móvil del asesinato permanece sin esclarecer. Sin embargo, un hallazgo ocurrido horas después abrió una nueva línea de investigación y trasladó parte de la atención hacia la cárcel de Palogordo.

Un cilindro y un mensaje cerca de Palogordo

Durante la mañana del viernes 18 de septiembre, las autoridades recibieron una alerta sobre un supuesto cilindro bomba abandonado en la vía hacia Chocoa, cerca del establecimiento penitenciario de máxima seguridad.

El objeto obligó a desplegar un operativo y restringir preventivamente el paso mientras unidades especializadas realizaban la inspección. Tras verificar su contenido, las autoridades descartaron que tuviera explosivos.

El peligro, sin embargo, no terminó con esa revisión. Junto al cilindro fue encontrado un panfleto titulado “Plan Dominó y la nueva alianza”, dirigido al director de la cárcel, Eliasid Durán Sánchez, y al gobernador de Santander, Juvenal Díaz.

El documento habla de un supuesto “plan pistola”, amenaza a funcionarios del Inpec y otras autoridades, y menciona los próximos traslados de personas privadas de la libertad hacia Palogordo. También hace referencia al asesinato del trabajador de la estación de servicio ocurrido unas horas antes.

La amenaza atribuyó el asesinato del islero

Según el contenido del panfleto, sus autores presentaron la muerte de Andrey como una presunta represalia contra quienes respaldarían medidas de control dentro de la cárcel y el traslado de internos considerados de alto perfil.

El mensaje menciona además una supuesta alianza entre estructuras criminales como ‘Los Juanitos’ y ‘Los Costeños’, así como a alias ‘El Negro Ober’. Estas afirmaciones provienen exclusivamente del documento y todavía no han sido confirmadas por las autoridades judiciales.

Los investigadores deberán verificar la autenticidad del panfleto, identificar a sus autores y determinar si las organizaciones mencionadas realmente participaron en alguna de las acciones. También se analiza si el cilindro fue dejado únicamente para producir alarma y reforzar el alcance de las amenazas.

¿Lo mataron para distraer a la Policía?

La cercanía temporal entre el asesinato y el hallazgo del objeto llevó a contemplar una hipótesis todavía más grave: que el crimen de Andrey hubiera sido cometido para generar una emergencia en el Anillo Vial, concentrar allí la atención policial y facilitar la instalación del cilindro cerca de Palogordo.

Esa posibilidad todavía requiere pruebas. Las autoridades tendrán que comparar los horarios, revisar cámaras, analizar comunicaciones y establecer quiénes estuvieron detrás de cada episodio. También deberán determinar si el panfleto fue escrito antes del homicidio o elaborado posteriormente para adjudicarse un crimen cometido por otras razones.

Por ahora, lo único confirmado es que Andrey Mora Pérez fue asesinado cuando llevaba cerca de 20 minutos trabajando y que, varias horas después, su muerte apareció mencionada en un mensaje amenazante abandonado cerca de una cárcel de máxima seguridad. Resolver si fue una víctima escogida dentro de un plan criminal o si su nombre fue utilizado para sembrar terror es ahora el principal desafío de la investigación.


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