
Mildreth Armenta no alcanzó a completar nueve meses en ATESA y deja una Santa Marta todavía golpeada por la crisis de basura
La gerente asumió el 22 de enero con el desafío de mejorar un servicio que ya acumulaba fuertes cuestionamientos. Su salida se conoce este 11 de septiembre, en medio de calles con residuos acumulados, reclamos ciudadanos, presión de la Alcaldía y cuando faltan apenas seis meses para que termine la actual concesión.
Mildreth Armenta Muegues llegó a la gerencia de ATESA con una crisis de basura sobre el escritorio y se marcha sin haber conseguido apagarla. Ni siquiera alcanzó a completar nueve meses en el cargo. Su renuncia se conoció este viernes 11 de septiembre, precisamente cuando Santa Marta atraviesa otro periodo de fuertes cuestionamientos por las fallas en la recolección de residuos.
Armenta había asumido la dirección de Aseo Técnico de la Sabana el pasado 22 de enero, en reemplazo de Yolanda González. Su llegada estuvo acompañada por anuncios de fortalecimiento de la operación, incorporación de personal y vehículos, pero ocho meses después el panorama sigue marcado por denuncias de basuras acumuladas, contenedores desbordados, puntos críticos y comunidades reclamando una respuesta más efectiva.
Su salida representa un nuevo golpe para una empresa que entra en la recta final de su permanencia en Santa Marta. La concesión termina el 11 de marzo de 2027 y tanto la Alcaldía como ESSMAR ya trabajan en el modelo que deberá reemplazarla.
Llegó prometiendo cambios
Cuando Mildreth Armenta asumió la gerencia encontró una operación cuestionada y con una relación cada vez más tensa con algunos sectores de la ciudad. Durante su administración, ATESA anunció medidas para intentar recuperar capacidad de respuesta.
Una de las apuestas fue la incorporación de alrededor de 100 operarios y el fortalecimiento de la flota recolectora. También se realizaron jornadas especiales y operativos durante temporadas de alta afluencia turística.
Sin embargo, los esfuerzos resultaron insuficientes para acabar con las imágenes que durante los últimos meses se han repetido en diferentes barrios: bolsas en las calles, contenedores rodeados de desperdicios y ciudadanos denunciando retrasos en las frecuencias de recolección.
La situación escaló hasta episodios como la quema de contenedores en el sector de Cañaveral. Aunque la Alcaldía y ESSMAR rechazaron las vías de hecho, el episodio terminó mostrando el nivel de inconformidad acumulado alrededor del servicio.
“O se atesa o se va”
La presión sobre la compañía también aumentó desde la Alcaldía. El mandatario Carlos Pinedo Cuello lanzó recientemente una de sus advertencias más fuertes contra el operador.
“O se atesa o se va de Santa Marta”, expresó Pinedo, utilizando el nombre de la empresa para exigir resultados frente a una problemática que continúa generando molestias entre los samarios.
El mensaje llegó en un momento especialmente delicado. ATESA tiene por delante apenas los últimos meses de una concesión que finalizará el 11 de marzo de 2027 y el Distrito ha dejado claro que espera cambios inmediatos mientras se define el futuro del servicio.
Paralelamente, la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios ha mantenido actuaciones de inspección y vigilancia relacionadas con las condiciones en las que se presta el aseo en Santa Marta.
De los contenedores al puerta a puerta
La salida de Armenta ocurre, además, cuando ATESA intenta modificar uno de los componentes más visibles y cuestionados de su operación.
La compañía anunció la transición progresiva del sistema de cargue lateral, basado en contenedores, hacia un modelo de recolección puerta a puerta en diferentes sectores. Los contenedores, que durante años hicieron parte del paisaje urbano, terminaron convertidos en numerosos puntos en focos de acumulación de residuos.
La transición supone un desafío adicional: cambiar hábitos ciudadanos, reorganizar rutas y frecuencias y garantizar que los vehículos recolectores cumplan los horarios establecidos.
Todo eso tendrá que continuar ahora bajo una nueva dirección.
Ocho meses y una crisis sin resolver
La gestión de Mildreth Armenta quedará inevitablemente atravesada por ese contraste. Llegó en enero con la misión de enfrentar las deficiencias del servicio y sale en septiembre mientras la discusión sobre las basuras continúa ocupando la agenda pública de Santa Marta.
Su renuncia abre además una pregunta inmediata: quién asumirá ATESA durante los últimos seis meses de una concesión que parece llegar a su final en uno de sus momentos de mayor desgaste.
La discusión incluso salió del escenario local. Para el próximo 25 de septiembre está prevista una audiencia pública de la Comisión Sexta de la Cámara de Representantes en Santa Marta, donde serán abordados los problemas de recolección, los puntos críticos, la situación de los contenedores y el futuro del servicio.
Santa Marta ya piensa en el día después de ATESA
Mientras ATESA deberá definir quién reemplazará a Mildreth Armenta, la administración distrital trabaja en lo que ocurrirá después del 11 de marzo de 2027.
El gerente de ESSMAR, David Millán Orozco, ha señalado que se estructura junto con el Distrito un nuevo esquema para comenzar a operar desde el 12 de marzo, inmediatamente después de finalizar la concesión vigente.
Por ahora, Santa Marta entra en los últimos meses de la relación contractual con ATESA con una paradoja difícil de ignorar: cambia la gerente, cambia progresivamente el modelo de recolección y se discute un nuevo esquema para 2027, pero el problema que ha acompañado durante años a miles de ciudadanos continúa en las calles.
Mildreth Armenta se va antes de cumplir nueve meses. La basura, en cambio, sigue siendo una de las crisis que Santa Marta todavía no consigue dejar atrás.
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