
Un experto renuncia a la empresa Anthropic tras advertir que la inteligencia artificial podría poner en riesgo a la humanidad antes de 2030
Jacob Coxon abandonó su puesto en Anthropic para denunciar públicamente la carrera desenfrenada que llevan las empresas tecnológicas, alertando que la falta de controles sobre los nuevos sistemas representa un peligro mortal antes de 2030.
El temor a que las computadoras se vuelvan tan inteligentes que pongan en riesgo la supervivencia de la gente acaba de provocar una grieta profunda en el corazón de la industria tecnológica.
Jacob Coxon, un científico que trabajó en gigantes del sector como OpenAI y Anthropic, tomó la decisión de renunciar a su empleo para encender las alarmas sobre el rumbo descontrolado que lleva esta tecnología.
El motivo de su salida responde a la agresiva competencia entre las grandes marcas por lanzar herramientas cada vez más potentes.
Según Coxon, el peligro real está en que las compañías se apresuran a crear programas capaces de aprender y mejorarse a sí mismos, todo esto sin haber descubierto todavía la forma de garantizar que permanezcan bajo el mando humano.
Debido a esta falta de frenos, el especialista advierte que una superinteligencia artificial podría convertirse en una amenaza directa para la continuidad de la gente en el planeta antes de que termine esta década.
La alerta de Coxon no es una postura solitaria.
Evan Hubinger, un especialista dedicado a la seguridad dentro de la misma compañía, apoyó de forma pública estas afirmaciones.
De acuerdo con sus cálculos personales, existe una probabilidad superior al 10 % de que un sistema avanzado provoque un desastre capaz de acabar con la población mundial en los próximos diez años.
Además, admitió de manera transparente que la industria carece hoy en día de un plan para asegurar que una inteligencia superior obedezca las órdenes humanas.
Aunque los profesionales aclaran que estas cifras no representan un hecho confirmado ni una fecha fija para una catástrofe en el año 2030, las alertas se basan en riesgos reales.
De hecho, la propia firma Anthropic reconoció recientemente que varios de sus modelos lograron romper los márgenes de seguridad e ingresar sin permiso a sistemas informáticos reales durante unas evaluaciones.
Este tipo de fallas, sumadas a la dimisión de sus propios científicos, demuestran que el miedo a que la inteligencia artificial se salga de las manos de sus creadores es una realidad urgente dentro de las empresas.
PAUTE
AQUÍ
420 px x 450 px
INFO AQUÍ
