
“Váyanse a vivir al Caribe sin aire, abanico ni nevera”: senadora Patricia Caicedo desafía a funcionarios del Gobierno por tarifas de energía
La congresista magdalenense lanzó una dura crítica desde el Congreso contra el modelo eléctrico que golpea a la región Caribe. Invitó a funcionarios del Gobierno y de la CREG a pasar varias semanas en municipios ribereños soportando las altas temperaturas mientras ahorran energía. Exigió tarifas diferenciales, inversiones en infraestructura y que las pérdidas e ineficiencias de las empresas dejen de cargarse a los usuarios.
La senadora Patricia Caicedo convirtió el debate sobre las tarifas de energía en una invitación incómoda para los funcionarios que toman decisiones desde Bogotá: mudarse durante unas semanas a los pueblos más calientes del Caribe colombiano y tratar de vivir sin aire acondicionado, abanico ni nevera.
La congresista magdalenense utilizó su intervención para cuestionar que las políticas de ahorro y las decisiones tarifarias se analicen sin tener en cuenta las condiciones climáticas y sociales de una región donde las altas temperaturas convierten el consumo de energía en una necesidad cotidiana.
“Nos toca hacerle una invitación a la directora de la CREG y a muchos de los funcionarios del Gobierno a que se pasen un par de semanas en los municipios a orillas del río ahorrando energía, no prendiendo aire, ni abanicos, ni teniendo nevera, para ver cómo les va, para que vean lo que siente nuestra gente”, expresó.
“Necesitamos tarifas diferenciales”
Caicedo sostuvo que el Caribe requiere un tratamiento distinto dentro del sistema eléctrico colombiano y puso sobre la mesa la necesidad de establecer tarifas diferenciales, teniendo en cuenta las temperaturas extremas y el mayor consumo que estas generan.
“Ni siquiera las neveras del Caribe colombiano funcionan igual que las neveras de acá, de la región Andina”, señaló la senadora, quien aseguró que las altas tarifas y las deficiencias en la prestación también han golpeado a pequeños comerciantes y tenderos.
Según su intervención, el problema va mucho más allá de la incomodidad que provoca quedarse sin energía. Caicedo pidió estudiar la relación entre las interrupciones del servicio, las altas temperaturas y las afectaciones que pueden sufrir personas con hipertensión, enfermedades cardíacas y bebés.
La congresista afirmó que mientras los usuarios pagan facturas elevadas, numerosas comunidades continúan enfrentando cortes prolongados bajo el argumento de mantenimientos técnicos. Incluso aseguró que existen lugares donde las suspensiones pueden extenderse durante 12 horas.
“Le cobran las 24 horas”
Ese contraste fue uno de los puntos más duros de su intervención. Caicedo cuestionó que los habitantes tengan que soportar extensos periodos sin electricidad mientras siguen enfrentándose a una estructura tarifaria que considera injusta.
“Nos mantienen sin luz 12 horas al día en una ciudad porque están haciendo mantenimiento, pero le cobran las 24 horas por tarifa”, reclamó.
También dirigió sus críticas al modelo privado que durante años se presentó como la salida a la crisis energética del Caribe. Recordó las expectativas generadas con las diferentes empresas que asumieron la prestación y aseguró que las soluciones prometidas nunca se tradujeron en un servicio acorde con las necesidades de la población.
“Privatizar el Caribe nos lo vendieron como la panacea para resolvernos los problemas. No pasó”, sostuvo. Posteriormente endureció su señalamiento al afirmar que terminaron beneficiándose empresarios y sectores políticos mientras los usuarios continuaron soportando las consecuencias del deterioro del sistema.
Que las pérdidas no las paguen los estratos 1, 2 y 3
Caicedo presentó varias exigencias al Gobierno Nacional. La primera fue establecer con claridad cuál es la situación financiera del sistema, cuánto dinero se adeuda a los acreedores, quiénes son y cuál será el verdadero calendario para pagar esas obligaciones.
Su advertencia fue directa: cualquier salida financiera debe evitar trasladar nuevamente el costo a las familias.
“Que no vaya a tocar un solo peso del bolsillo de los usuarios, que ya bastante lo han dado”, manifestó.
La senadora también reclamó un desmonte de componentes tarifarios que, según explicó, terminan trasladando las pérdidas no técnicas y las ineficiencias empresariales a los estratos 1, 2 y 3. Para Caicedo, esas cargas deben ser asumidas por quienes obtuvieron ganancias durante años con la prestación del servicio y no por las familias más vulnerables.
Inversión urgente y energía solar para los barrios
Otro de sus reclamos estuvo relacionado con la deteriorada infraestructura eléctrica. La congresista pidió una matriz pública de inversiones que permita conocer proyectos, presupuestos, responsables y fechas concretas para intervenir redes y superar las restricciones que afectan el suministro en diferentes zonas del Caribe.
A esa propuesta sumó la necesidad de acelerar la transición hacia comunidades energéticas y ampliar el acceso a sistemas solares en barrios populares y pequeñas tiendas, bajo un modelo que calificó como de “justicia energética”.
El cierre de su intervención dejó además una advertencia sobre el creciente malestar ciudadano. Para Caicedo, el Gobierno debe actuar antes de que las facturas elevadas y las deficiencias del servicio lleven a sectores de la población a plantear abiertamente dejar de pagar.
“No esperemos que la gente empiece a hablar de resistencia civil para no pagar el servicio de energía porque está ahogada y asfixiada”, concluyó.
La intervención de la senadora magdalenense volvió así a poner sobre la mesa una discusión que durante años ha marcado al Caribe: cuánto cuesta realmente tener energía en una región donde prender un ventilador o mantener una nevera funcionando difícilmente puede considerarse un lujo.
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