EE. UU. Se habría sumado a la cacería de Nain: inteligencia busca romper sus comunicaciones y Fuerzas Militares le cierran las rutas de escape


La persecución contra Naín Pérez Toncel, señalado cabecilla de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada, escaló a un nivel internacional. Tecnología estadounidense estaría siendo utilizada para rastrear e interceptar las comunicaciones de su estructura, mientras Fuerzas Militares y Policía intensificaron operaciones en Magdalena, Cesar y La Guajira para capturarlo. La orden operacional es reducir cada posibilidad de fuga y responder militarmente en caso de una confrontación armada.

El cerco contra Naín Pérez Toncel, alias ‘Bendito Menor’, se está cerrando por tierra, aire y mar. A la persecución de las autoridades colombianas se habría sumado ahora apoyo de inteligencia de Estados Unidos, con tecnología destinada a penetrar las comunicaciones de la estructura criminal y ubicar al hombre que durante meses ha logrado evadir los operativos en su contra.

La ofensiva contra el señalado cabecilla de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada se intensificó después de sus videos en los que se burla y reta directamente a las autoridades paseándose en moto, carros y hasta grabando sus crímenes enviando un mensaje de que estaba de regreso.

El objetivo de la fuerza pública es encontrarlo antes de que vuelva a desaparecer de las zonas donde los organismos de inteligencia han detectado sus movimientos. Una de las principales preocupaciones está en el mar Caribe: información militar indica que Pérez Toncel utilizaría lanchas rápidas para abandonar temporalmente territorio colombiano y dificultar su ubicación.

Tecnología estadounidense entra en la operación

La cooperación internacional busca atacar uno de los elementos que hasta ahora habría jugado a favor de ‘Bendito Menor’: sus sistemas de comunicación.

Estados Unidos aportó tecnología especializada para apoyar la interceptación y análisis de llamadas y mensajes utilizados por integrantes de la organización. Los investigadores intentan descifrar códigos, establecer patrones y anticiparse a los desplazamientos del cabecilla y de su círculo de seguridad.

La intención es reducir al máximo la capacidad de la estructura para comunicarse sin ser detectada y utilizar cualquier información obtenida para orientar las operaciones desplegadas sobre el terreno.

Cada comunicación puede convertirse en una pista. Una llamada, un mensaje o un movimiento de alguno de sus hombres podría terminar revelando el punto donde se esconde uno de los objetivos prioritarios de las autoridades en el norte del país.

“Conocemos las zonas por donde se mueve”

Una fuente de inteligencia militar aseguró que existe información sobre los corredores utilizados por Pérez Toncel entre Magdalena, Cesar y La Guajira.

“A este bandido lo tenemos con seguimientos porque conocemos las zonas por donde se mueve en Magdalena, Cesar y hasta La Guajira. La información que hemos recibido es que por medio de lanchas rápidas se mueve y logra salir del espacio colombiano; por eso estamos cerrándole el cerco todos los días”, aseguró.

Esa información explica el despliegue simultáneo por diferentes frentes. Las operaciones incluyen patrullajes terrestres, vigilancia aérea, controles sobre carreteras y seguimiento marítimo para dificultar una eventual salida por el Caribe.

Fuerzas Militares y Policía tienen como prioridad su captura. Si durante un procedimiento el cabecilla o los integrantes de su esquema armado atacan a las unidades, estas tienen instrucciones de responder dentro de las reglas operacionales aplicables.

El otro obstáculo: una red que advierte los operativos

Encontrarlo, sin embargo, representa un desafío que va más allá de rastrear teléfonos o bloquear carreteras.

Información conocida durante la persecución señala que la estructura tendría redes locales capaces de advertir sobre movimientos de la Fuerza Pública. Mediante diferentes señales, integrantes de esas redes alertarían sobre la presencia de comandos especiales y permitirían que miembros de la organización cambien rápidamente de ubicación.

Su arraigo territorial se convierte en una dificultad adicional para los organismos de inteligencia, que deben desarrollar sus operaciones en zonas donde la organización conoce caminos, comunidades y corredores rurales.

Más de mil hombres armados

La persecución ocurre además frente a una estructura que conserva una importante capacidad criminal en el Caribe.

La investigadora Norma Vera Salazar estima que las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada disponen de más de mil hombres armados y mantienen presencia en Magdalena, La Guajira y sectores del Cesar.

“Tienen más de mil hombres en armas y presencia en La Guajira, Magdalena y parte del Cesar. No en vano la Alerta Temprana 055 reconoce el poder de esta organización criminal que maneja rutas del narcotráfico, extorsión, microtráfico, blanqueo de tierras y hasta el sistema de gota a gota”, señaló.

Las rentas provenientes de esas actividades permitirían sostener hombres, armas, movilidad y redes de apoyo en un territorio amplio y complejo, que incluye sectores urbanos, zonas rurales, estribaciones de la Sierra Nevada y corredores hacia el mar Caribe.

El cerco se aprieta sobre ‘Bendito Menor’

La entrada del componente tecnológico estadounidense marca una nueva etapa en la búsqueda de Naín Pérez Toncel.

Ya no se trata únicamente de desplegar soldados y policías en las zonas donde podría esconderse. La estrategia pretende intervenir también el sistema que le permite recibir información, impartir instrucciones y conocer los movimientos de sus hombres.

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Mientras la inteligencia intenta romper esas comunicaciones, en terreno las autoridades buscan cerrarle carreteras, corredores rurales y posibles rutas marítimas.

Alias ‘Bendito Menor’ ha conseguido hasta ahora escapar del cerco aprovechando el conocimiento de la Sierra Nevada, sus redes territoriales y posibles movimientos por el Caribe. Esta vez, sin embargo, la persecución suma tecnología estadounidense y un despliegue simultáneo en tres departamentos con un objetivo concreto: encontrarlo y capturarlo antes de que vuelva a desaparecer.


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