
Los citaron para un supuesto negocio de oro y aparecieron amarrados y asesinados en una vía
John Sebastián Álvarez Olarte y Jhoan Santiago González Villanova salieron del lugar donde se hospedaban en Cartagena para concretar una aparente negociación y desde ese momento sus familiares perdieron contacto con ellos. Horas después fueron encontrados con las manos amarradas, el rostro cubierto y múltiples impactos de bala. Las autoridades investigan si la cita comercial fue una trampa para llevarlos hasta sus asesinos.
Salieron a cerrar un negocio y terminaron llevados hacia la muerte. Dos comerciantes dedicados a la compra y venta de oro fueron encontrados amarrados y asesinados a tiros a un costado de la carretera entre Cartagena y Turbaco, después de acudir a una cita que ahora aparece como la principal pista para esclarecer el doble crimen.
Las víctimas fueron identificadas como John Sebastián Álvarez Olarte, oriundo de Barrancabermeja, y Jhoan Santiago González Villanova, procedente de Bucaramanga. Ambos eran conocidos en Santa Rosa del Sur, Bolívar, por trabajar en actividades relacionadas con la comercialización de oro.
La investigación apunta a establecer quién los citó, qué clase de negocio iban a realizar y qué ocurrió desde que abandonaron su hospedaje hasta que sus cuerpos fueron encontrados en una zona cubierta de vegetación.
Una cita para vender oro y después el silencio
Los comerciantes viajaban con frecuencia debido a su actividad. Antes de llegar a Cartagena habían estado en Barranquilla y posteriormente se hospedaron durante aproximadamente dos días en el sector de Aqualina.
El jueves, hacia las 10:00 de la mañana, salieron a bordo de un Renault Logan para acudir a una cita en la que supuestamente concretarían una venta de mineral.
A partir de ese momento algo cambió.
Sus allegados dejaron de tener noticias de ellos y las comunicaciones se interrumpieron. Pasaron las horas sin que ninguno regresara al sitio donde se hospedaba ni explicara qué había ocurrido con la negociación.
Ese encuentro es ahora uno de los puntos centrales de la investigación. Las autoridades manejan la hipótesis de que la oferta comercial pudo haber sido utilizada como engaño para hacerlos salir y conducirlos hacia un lugar donde serían sometidos.
Amarrados, con el rostro cubierto y baleados
La búsqueda tuvo el peor desenlace durante la mañana de este viernes 28 de agosto.
A las 6:25, personas que transitaban por la vía entre Cartagena y Turbaco observaron dos cuerpos abandonados en un sector rodeado de vegetación y alertaron a las autoridades.
Cuando los uniformados llegaron encontraron una escena que evidenciaba la violencia con la que fueron asesinados. Los dos hombres tenían las manos amarradas y sus rostros estaban cubiertos.
Además, presentaban múltiples heridas producidas por arma de fuego. De manera preliminar, varios de los disparos habrían sido realizados en la cabeza.
Los investigadores comenzaron entonces a reconstruir las últimas horas de vida de los comerciantes para determinar si fueron asesinados en ese mismo punto o sus cuerpos terminaron abandonados allí después del crimen.
Buscan el Renault Logan
Hay una pieza que puede resultar fundamental para saber qué ocurrió: el vehículo en el que salieron a realizar el supuesto negocio.
Las autoridades buscan el Renault Logan en el que se movilizaban Álvarez Olarte y González Villanova cuando abandonaron su hospedaje. Hasta el momento, el automotor se convirtió en uno de los elementos claves para seguir el rastro de las víctimas.
Encontrarlo podría ayudar a reconstruir la ruta recorrida, establecer hasta dónde llegaron por sus propios medios y determinar si tuvieron contacto con otras personas antes de desaparecer.
También se intenta establecer quién organizó la cita comercial, cómo se comunicó con los vendedores de oro y qué información tenía sobre sus movimientos.
Las fotografías con fajos de dinero
Otro elemento entró en el análisis después del doble homicidio. En redes sociales comenzaron a circular fotografías en las que uno de los comerciantes aparece posando con varios fajos de billetes.
Ese dinero estaría relacionado con los movimientos económicos propios de la actividad comercial que desarrollaban, aunque las autoridades tendrán que determinar si las imágenes guardan alguna relación con el crimen.
Por tratarse de comerciantes de oro, los investigadores también deberán establecer si el doble asesinato estuvo relacionado con un robo, con el dinero que podían transportar, con la negociación que pretendían realizar o con alguna circunstancia diferente que todavía permanece oculta.
¿Quién los esperaba en esa cita?
La respuesta puede estar en las horas previas a la desaparición.
Los investigadores intentan identificar a la persona que habría contactado a los comerciantes para concretar la supuesta compra o venta de oro. También será necesario revisar comunicaciones, movimientos del vehículo y posibles registros de cámaras que permitan reconstruir el trayecto realizado desde Cartagena.
Hasta ahora, la principal hipótesis dibuja un escenario aterrador: John Sebastián Álvarez y Jhoan Santiago González habrían salido convencidos de que iban a hacer un negocio y, en realidad, podrían haber estado acudiendo a una cita preparada para entregarlos a sus asesinos.
Horas después de perder contacto con sus allegados, los encontraron amarrados, con el rostro cubierto y muertos a tiros junto a una carretera. El negocio jamás se concretó. Ahora las autoridades buscan establecer quién estaba realmente detrás de aquella cita y por qué quería ver muertos a los dos comerciantes.
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