Magdalena se declara en calamidad pública: Gobierno departamental se prepara para sequía, El Niño y erosión


La gobernadora Margarita Guerra reveló que desde el pasado 31 de julio el departamento se encuentra bajo Declaratoria de Calamidad Pública, adoptada mediante el Decreto 488 de 2026. La mandataria explicó que se trata de una decisión preventiva ante los posibles efectos de El Niño, la reducción del caudal del río Magdalena, la sequía, la variabilidad climática y los procesos de erosión que amenazan diferentes municipios.

El Magdalena decidió declararse en calamidad pública antes de que las emergencias obliguen a reaccionar cuando el daño ya esté hecho. La gobernadora Margarita Guerra confirmó que la medida está vigente desde el pasado 31 de julio y busca preparar al departamento frente a varios riesgos naturales que podrían golpear simultáneamente a sus municipios.

La decisión quedó establecida mediante el Decreto 488 de 2026 y, según explicó la mandataria, no responde a una emergencia específica. Su alcance es integral y preventivo ante escenarios como el fenómeno de El Niño, periodos prolongados de sequía, disminución del caudal del río Magdalena, erosión costera y fluvial y otras eventualidades asociadas a la variabilidad climática.

“Mi responsabilidad es estar un paso adelante para prevenir, preparar y fortalecer nuestra capacidad de respuesta, antes de que las dificultades lleguen a nuestras comunidades”, manifestó Guerra a través de su cuenta en X.

Una calamidad pública antes de que llegue la emergencia

La declaratoria llama la atención porque normalmente este tipo de decisiones se conocen cuando una emergencia ya está golpeando a una población. En esta oportunidad, el Gobierno del Magdalena sostiene que pretende anticiparse a los escenarios de riesgo.

La gobernadora explicó que la medida permite preparar la capacidad institucional del departamento frente a situaciones que podrían afectar a diferentes municipios y que requieren coordinación anticipada.

“Esta decisión no atiende únicamente a una situación puntual. Es una declaratoria integral y preventiva”, señaló.

El mensaje de Guerra apunta a fortalecer la preparación institucional y reducir los tiempos de reacción ante eventuales emergencias.

El Niño y la sequía están entre las preocupaciones

Uno de los escenarios contemplados dentro de la declaratoria corresponde a los posibles efectos del fenómeno de El Niño y los periodos de sequía asociados a condiciones de variabilidad climática.

Para el Magdalena, una reducción prolongada de las lluvias puede convertirse en un problema especialmente complejo en zonas rurales, donde las comunidades y actividades productivas dependen directamente de la disponibilidad de agua.

A esto se suma la posibilidad de disminuciones en los niveles de fuentes hídricas, un escenario que obliga a preparar respuestas antes de que aparezcan problemas de abastecimiento o afectaciones a actividades agrícolas y pecuarias.

Preocupa la disminución del caudal del río Magdalena

Otro de los riesgos expresamente señalados por la gobernadora es la reducción del caudal del río Magdalena.

Las variaciones de sus niveles pueden impactar a las poblaciones ribereñas y generar dificultades en actividades que dependen directamente del río.

Por eso, la administración departamental incluyó este escenario dentro de una estrategia que busca abarcar diferentes amenazas en lugar de concentrarse exclusivamente en un fenómeno.

La intención, según el pronunciamiento de Guerra, es mantener capacidad de respuesta frente a las eventualidades naturales que puedan afectar a los municipios.

La erosión también está en el radar

La declaratoria contempla además los procesos de erosión costera y fluvial, dos fenómenos que representan una amenaza para comunidades asentadas en zonas vulnerables del departamento.

El Magdalena tiene poblaciones expuestas tanto a las dinámicas del mar Caribe como a las variaciones de ríos y otros cuerpos de agua. La pérdida progresiva de terreno puede comprometer viviendas, infraestructura y actividades económicas si alcanza sectores habitados.

Por esta razón, el Gobierno departamental pretende que la gestión del riesgo tenga un componente preventivo y permita prepararse antes de que una eventual emergencia alcance mayores dimensiones.

“La oportuna gestión del riesgo salva vidas”

Margarita Guerra defendió la declaratoria como una decisión dirigida principalmente a proteger a la población y fortalecer la capacidad de reacción institucional.

“En el Magdalena estamos listos y seguimos trabajando por proteger a nuestra gente. La oportuna gestión del riesgo salva vidas”, expresó.

El verdadero desafío comenzará ahora con la implementación de las medidas derivadas de la declaratoria y la capacidad del departamento para convertir la prevención en acciones concretas en los municipios más vulnerables.

El mensaje de la gobernadora es que esta vez el Magdalena pretende anticiparse. La calamidad pública fue declarada antes de que llegue una emergencia de mayores proporciones, bajo la premisa de que prepararse hoy puede evitar pérdidas humanas y daños mucho más graves mañana.


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