
“Estaba dispuesta a morir con tal de que mi hija de dos años se salvara”: el desgarrador relato de sobreviviente de tragedia en el Tayrona
Erika López viajaba con su hija de dos años y medio y otros seis familiares en la lancha que se volcó después de salir de Cabo San Juan. La familia sobrevivió, pero una turista española de 31 años murió. Ahora, desde Bogotá, Erika denuncia presuntas fallas de seguridad, falta de chalecos y sobrecupo, y asegura que su pequeña despierta en las madrugadas llorando y pidiendo que la saquen del agua.
Erika López estuvo dispuesta a morir para que su hija viviera. Cuando la lancha se volcó en aguas del Parque Tayrona quedó atrapada debajo de la embarcación, con uno de sus pies enredado y su pequeña de dos años y medio entre los brazos. Mientras intentaba encontrar una salida debajo del agua, tomó una decisión desesperada: usar las fuerzas que le quedaran para mantener a la niña a flote, aunque ella no consiguiera sobrevivir.
Madre e hija lograron salir. También sobrevivieron los otros seis integrantes de su familia que viajaban con ellas. Pero la tragedia cobró la vida de Noelia, la turista española de 31 años que viajaba en la misma embarcación y que, según el testimonio de Erika, incluso alcanzó a ayudarla a sostener a su pequeña antes de ser arrastrada mar adentro.
Ahora, lejos del mar y nuevamente en Bogotá, Erika decidió contarle a Entérate en Línea lo que vivieron y denunciar las condiciones en las que, según su relato, fueron transportados aquel 11 de agosto.
“Quedé debajo de la lancha con mi bebé”
Erika recuerda que eran ocho familiares y que abordaron una de las últimas lanchas que salían de Cabo San Juan. Les dijeron que el recorrido tomaría entre 20 y 30 minutos. Según su testimonio, cuando aparecieron más pasajeros les permitieron abordar pese a que ya no había chalecos salvavidas suficientes.
Poco después de salir, comenzaron a enfrentar fuertes olas. La primera levantó con violencia la embarcación. La segunda terminó volcándolos.
Erika quedó debajo del bote con su hija, que estaba dormida y despertó gritando en medio del agua. La mujer asegura que inicialmente no encontraba por dónde salir y tuvo que impulsarse agarrándose de la propia embarcación mientras sostenía a la niña.
“Pensé que no íbamos a sobrevivir. Quedé debajo de la lancha cuando se volcó y el pie se me enredó. No sé de dónde saqué fuerzas para sostener a mi hija y tenerla el mayor tiempo a flote. Estaba dispuesta a morir con tal que ella se salvara”, relató entre lágrimas.
Noelia alcanzó a ayudarla antes de morir
En medio del caos apareció Noelia. Según Erika, la española logró sujetarla por el chaleco y le insistía en que mantuviera con fuerza a su hija.
Otra ola volvió a separarlos. Finalmente, la familia de Erika fue empujada hacia las rocas, donde turistas que se encontraban en tierra organizaron cadenas humanas para sacar a los náufragos. Algunos terminaron con heridas en manos, piernas y otras partes del cuerpo durante el rescate.
Noelia tuvo otra suerte.
Erika asegura que la turista española fue arrastrada mar adentro y terminó agotándose después de luchar contra la fuerza del agua. También sostiene que Noelia estaba entre los pasajeros que viajaban sin chaleco salvavidas porque, según les dijeron antes de partir, ya no quedaban disponibles.
Su hija despierta gritando: “Sáquenme del agua”
La familia regresó físicamente con vida, pero el accidente no terminó cuando salieron del mar.
Erika asegura que lo ocurrido les produjo una fuerte afectación emocional y que la mayor preocupación está concentrada en su hija de dos años y medio. La pequeña se despierta durante las noches y madrugadas llorando y pidiendo que la saquen del agua.
Para la madre, esos episodios son la consecuencia de haber visto a su hija desaparecer momentáneamente bajo el agua y de haber sentido que podía perderla entre las olas.
Denuncia falta de chalecos y presunto sobrecupo
Erika asegura que pagó $95.000 por el traslado y cuestiona las condiciones en las que se prestaba el servicio. Según su relato, la venta se realizaba de manera informal y, pese a que se agotaron los salvavidas, continuaron permitiendo el ingreso de pasajeros.
También cuestiona a Parques Nacionales porque, aunque el transporte sería prestado por terceros, sostiene que los tiquetes se comercializan desde una carpa ubicada dentro del área protegida.
La familia presentó una PQR ante Parques Nacionales y, según Erika, hasta el momento de su relato no había recibido respuesta. También aseguró que acudieron a la Policía y posteriormente decidieron llevar el caso ante la Fiscalía para exponer las circunstancias en las que consideran que sus vidas estuvieron en peligro.
“¿Cuántas personas más van a fallecer?”
Erika decidió hacer pública su historia porque asegura haber conocido después otros episodios relacionados con accidentes de embarcaciones en esta zona. Su llamado está dirigido especialmente a quienes visitan el Tayrona con niños: exigir chalecos, evitar embarcaciones con sobrecupo y verificar las condiciones de seguridad antes de salir al mar.
También exige mayores controles sobre la operación de estas lanchas y responsabilidades frente a lo ocurrido.
La familia regresó a Bogotá completa, algo que Erika define como un milagro. Pero cada madrugada, cuando su hija despierta llorando y pide que la saquen del agua, aquella tarde vuelve a comenzar para ellos.
Y detrás de su denuncia queda la pregunta que lanzó durante la entrevista: “¿Cuántas personas más van a fallecer hasta que el parque haga algo?”
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