
Primero tembló la tierra y ahora el mar se metió a sus casas: nueva emergencia golpea a Buenaventura
Cuando muchas familias apenas intentaban recuperarse de las afectaciones provocadas por el terremoto, un fuerte oleaje y el aumento del nivel del mar inundaron viviendas, comercios y zonas turísticas de Juanchaco y Ladrilleros. La emergencia también alcanzó sectores como La Bocana y Punta Soldado.
Primero fue la tierra y ahora fue el mar. Cuando todavía hay familias intentando levantarse de los daños provocados por el terremoto que golpeó al país, varias comunidades costeras de Buenaventura enfrentaron una nueva emergencia: el agua entró a sus viviendas y las obligó a sacar a toda prisa colchones, electrodomésticos y pertenencias para evitar perderlas.
La situación se presentó durante la noche del sábado 15 y la madrugada del domingo 16 de agosto en Juanchaco y Ladrilleros, donde el fuerte oleaje, acompañado por un considerable aumento del nivel del mar, terminó inundando diferentes sectores.
Esta vez las casas volvieron a estar en riesgo por una razón completamente diferente. Apenas unos días después del terremoto, residentes de estas poblaciones tuvieron que enfrentarse a otra madrugada de angustia.
El mar comenzó a entrar a las viviendas
El agua avanzó hasta lugares normalmente utilizados por residentes y turistas y terminó ingresando a varias propiedades. Algunas familias tuvieron que reaccionar rápidamente para poner a salvo sus pertenencias antes de que la inundación causara mayores pérdidas.
Colchones, electrodomésticos, muebles y otros objetos fueron retirados o elevados mientras el nivel del agua continuaba aumentando. En otros casos, los habitantes tuvieron que abandonar temporalmente sus casas ante la fuerza con la que estaba entrando el mar.
El impacto también alcanzó establecimientos comerciales y espacios vinculados al turismo, una actividad fundamental para el sustento de numerosas familias de Juanchaco y Ladrilleros.
La emergencia también golpeó otros sectores
Los efectos del aumento del nivel del mar se extendieron a otros puntos de la zona costera de Buenaventura. También se reportaron inundaciones en sectores como La Bocana y Punta Soldado.
La situación generó preocupación especialmente durante los momentos de marea alta, cuando el agua logró avanzar mucho más de lo acostumbrado sobre áreas habitadas.
Las autoridades marítimas habían advertido sobre condiciones especiales en el Pacífico colombiano y la necesidad de mantener precauciones, particularmente entre pescadores, operadores de embarcaciones pequeñas, habitantes de zonas costeras y turistas.
¿Por qué aumentó tanto el nivel del mar?
De acuerdo con la información conocida, el fenómeno estaría relacionado con la denominada puja o marea de sizigia, que provoca variaciones importantes en el nivel del océano y puede generar mareas considerablemente más altas.
Este comportamiento natural coincide con determinadas fases lunares y había sido advertido por la Dirección General Marítima, Dimar, que mantiene vigilancia sobre las condiciones marítimas en el Pacífico.
Para los habitantes de estas comunidades, sin embargo, la explicación técnica queda en segundo plano frente a una realidad mucho más inmediata: el agua terminó dentro de sus casas y volvió a poner en riesgo lo que habían logrado conservar.
Todavía se recuperaban del terremoto
La emergencia resulta especialmente dura por el momento en que ocurre. Buenaventura fue una de las zonas golpeadas por el terremoto de magnitud 7,4 registrado el pasado 10 de agosto y numerosas familias todavía estaban evaluando daños y tratando de recuperar la normalidad.
Algunas apenas comenzaban a reorganizar sus viviendas después del movimiento telúrico cuando tuvieron que volver a movilizar sus pertenencias, esta vez para protegerlas del agua.
En cuestión de días, estas comunidades pasaron del temor por el movimiento de la tierra a la angustia de observar cómo el mar avanzaba hacia sus hogares.
Familias afectadas piden ayuda
Mientras se establece el balance completo de los daños, desde las comunidades comenzaron a solicitar apoyo para las familias damnificadas. Entre las necesidades reportadas están agua potable, alimentos, colchones, cobijas y otros elementos básicos.
Las autoridades mantienen las recomendaciones de precaución durante los periodos de marea alta y piden extremar las medidas de seguridad en las zonas más expuestas.
Juanchaco y Ladrilleros vuelven así a enfrentar una emergencia cuando todavía cargaban con las consecuencias de la anterior. Primero tuvieron que soportar la fuerza de la tierra y, apenas unos días después, fue el mar el que terminó entrando hasta sus casas.
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