Salió a compartir con sus amigos y terminó con un disparo en la cabeza en una finca: familia de Rafael no cree que haya sido un accidente


El joven de 22 años, murió tras recibir un disparo de escopeta en la cabeza dentro de una finca en Sahagún, Córdoba. La hipótesis inicial apunta a una manipulación accidental del arma, pero su madre denuncia vacíos en las horas previas y posteriores al hecho y pide que la investigación determine exactamente qué ocurrió.

Rafael Santos Morales Yepes salió de la casa de su abuela en Sahagún pensando que iba a compartir con personas conocidas. Horas después, su familia recibió una noticia devastadora: el joven de 22 años había sufrido un disparo de escopeta en la cabeza dentro de una finca y había muerto. La versión inicial habla de un accidente, pero su madre se resiste a aceptar que todo haya ocurrido simplemente por una imprudencia.

El joven trabajaba en un centro de llamadas bilingüe en Barranquilla y residía en Soledad. Había viajado hasta Córdoba para pasar unos días de descanso con su familia antes de continuar sus vacaciones rumbo a Medellín. Seis días después de haber llegado, esos planes quedaron truncados dentro de una finca ubicada en el kilómetro 34 de la vía entre Colomboy y El Viajano.

“Mi hijo estaba contento porque iba a salir de vacaciones. Él me decía que quería ir a visitar a su abuela, a sus tías y a sus primos. Después tenía otros planes, otros viajes. No pudo volver”, relató su madre.

Una escopeta y tres acompañantes

La primera hipótesis conocida por las autoridades señala que la muerte de Rafael habría ocurrido de manera accidental. Según la información recopilada inicialmente, el joven se encontraba con otras tres personas cuando una de ellas manipulaba una escopeta.

En medio de esa situación, el arma presuntamente se accionó de manera involuntaria y el proyectil alcanzó a Rafael en la cabeza. Sus acompañantes intentaron trasladarlo hasta un centro asistencial, pero la gravedad de la lesión terminó provocando su muerte.

Dentro de las diligencias ya fue escuchado Jhoyner, un conocido de infancia de la víctima. Otro joven identificado como Kevin, señalado como la persona que presuntamente tenía el arma cuando se produjo el disparo, entregó un primer testimonio y es requerido para nuevas diligencias.

Hasta ahora, según la información conocida, sobre Kevin no existe una orden de captura, debido a que el caso continúa bajo la calificación provisional de un hecho accidental mientras avanzan las investigaciones.

“Yo siento que a mi hijo me lo engañaron”

La familia de Rafael tiene otra lectura. Cindy Edith Yepes Peralta, madre del joven, asegura que existen situaciones alrededor de la muerte de su hijo que necesitan una explicación mucho más profunda antes de dar por cerrado el caso como una simple negligencia.

Según su relato, Rafael salió de la vivienda de su abuela aproximadamente a las 4:00 de la tarde acompañado de su amigo de crianza. Una hora y media después, cuando intentaron comunicarse con él, su teléfono dejó de recibir llamadas.

“Yo siento que a mi hijo me lo engañaron. Él salió pensando que iba a compartir con amigos. Mi hijo no era una persona maliciosa, confiaba mucho en la gente”, expresó la mujer.

Para la familia, ese espacio de tiempo resulta clave. Quieren saber qué ocurrió desde que Rafael salió de la casa, cómo llegó hasta la finca, qué estaban haciendo exactamente quienes se encontraban allí y en qué circunstancias apareció la escopeta que terminó causando la herida mortal.

La familia cuestiona por qué tardaron en avisar

Otro de los reclamos tiene que ver con lo sucedido después del disparo. Los allegados aseguran que no fueron informados inmediatamente pese a que Rafael ya había sido trasladado en busca de asistencia médica.

Ese retraso alimentó las dudas de una familia que ahora exige reconstruir cada minuto. Para ellos, conocer quién pidió ayuda, quién trasladó al joven, cuánto tiempo pasó desde la detonación y en qué momento decidieron comunicarse con sus familiares puede ser determinante para aclarar el caso.

La investigación deberá contrastar esas inquietudes con las declaraciones de las personas que estuvieron en la finca y con los elementos técnicos que permitan establecer la trayectoria del disparo, la posición de quienes estaban en el lugar y la manera en que fue manipulada el arma.

Quieren saber qué pasó realmente con Rafael

Cindy Edith Yepes insiste en que las autoridades mantengan abiertas todas las líneas necesarias y profundicen en las aparentes inconsistencias que, según ella, rodearon las últimas horas de su hijo.

La familia tampoco pretende que una persona sea señalada sin pruebas. Su exigencia es que la muerte de Rafael sea esclarecida antes de concluir definitivamente que se trató de un accidente.

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Rafael tenía 22 años, trabajaba en Barranquilla y había viajado a Sahagún para visitar a su abuela, sus tías y sus primos antes de continuar hacia Medellín. Nunca pudo hacer ese segundo viaje. Un disparo de escopeta terminó con sus vacaciones y con su vida. Ahora su madre espera que la investigación responda la pregunta que quedó abierta dentro de aquella finca: ¿realmente fue un accidente?


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