Petro recibe a Pinedo en Bogotá y promete dejar contratada la planta desalinizadora y devolver la Essmar al Distrito


El presidente Gustavo Petro recibió en Bogotá al alcalde Carlos Pinedo Cuello y anunció que antes de terminar su mandato quedará contratada la construcción de un gran planta desaladora para Santa Marta, además de ordenar el regreso de la Essmar al control del Distrito. Los anuncios mantienen viva la esperanza de una ciudad que lleva décadas enfrentando una profunda crisis de agua potable.

Santa Marta volvió a sentarse frente al Gobierno Nacional para hablar del problema que más ha marcado su historia reciente: el agua. Esta vez, la conversación confirmó dos anuncios que, de cumplirse, podrían cambiar el rumbo de una ciudad acostumbrada a sobrevivir entre racionamientos, carrotanques y barrios que durante semanas esperan la llegada del servicio.

En una reunión privada en Bogotá, el presidente Gustavo Petro recibió al alcalde Carlos Pinedo Cuello y a parte de su equipo de gobierno. El encuentro, lejos del protocolo, terminó con dos compromisos que hoy alimentan la expectativa de miles de samarios: la contratación de la planta desalinizadoras antes del 7 de agosto y la devolución de la Empresa de Servicios Públicos del Distrito, Essmar, a la administración local.

La promesa que durante años esperó Santa Marta

Pocas ciudades del país conocen tan de cerca el peso de la escasez de agua como Santa Marta.

Paradójicamente, una capital bañada por el mar Caribe y rodeada por la Sierra Nevada ha tenido que convivir durante décadas con un servicio insuficiente para responder al crecimiento de su población y de su actividad turística.

Por eso, el anuncio realizado por el presidente Petro es recibida como una de las noticias más importantes para el futuro inmediato del Distrito.

Durante la reunión, el mandatario aseguró que antes de finalizar su gobierno quedará contratada la construcción de la planta desaladora en el norte y que los recursos ya están garantizados. «Ese es un compromiso que adquirí con Santa Marta. Dígale a los ciudadanos que las plantas van, sí o sí«, manifestó el jefe de Estado al alcalde Carlos Pinedo.

La construcción de estas infraestructuras busca convertir el agua del mar en agua apta para el consumo humano, una tecnología utilizada en numerosas ciudades costeras del mundo y que para Santa Marta representa una alternativa frente a una crisis que se ha prolongado durante generaciones.

La Essmar volverá al Distrito

El segundo anuncio también toca uno de los temas más sensibles para los samarios.

Petro confirmó que impartió instrucciones para que, antes de finalizar su mandato, la Essmar regrese al control del Distrito, poniendo fin al proceso de intervención por parte de la Superintendencia de Servicios Públicos.

La decisión representa un nuevo reto para la administración distrital, que deberá asumir la responsabilidad de fortalecer la empresa, recuperar la confianza de los usuarios y mejorar la prestación de los servicios públicos.

Durante los últimos años, la situación administrativa de la Essmar se convirtió en uno de los principales focos de debate en la ciudad, especialmente porque la crisis del agua continuó golpeando a miles de hogares mientras la empresa permanecía intervenida.

Energía solar para los barrios más vulnerables

La agenda entre el presidente y el alcalde también dejó espacio para hablar de otro proyecto con impacto social.

El mandatario expresó su intención de buscar recursos que permitan instalar sistemas de energía solar en barrios subnormales de Santa Marta, una iniciativa orientada a ampliar la cobertura energética y reducir los costos para familias de escasos recursos.

Gracias a sus condiciones climáticas, la ciudad posee uno de los mayores potenciales para el aprovechamiento de la energía solar en el Caribe colombiano, lo que convierte esta propuesta en una apuesta con posibilidades reales de desarrollo.

Un mensaje de trabajo conjunto

Más allá de los anuncios puntuales, la reunión dejó una imagen poco frecuente en medio del ambiente político nacional: la del Gobierno Nacional y la administración distrital trabajaron de principio a fin alrededor de una agenda común.

Para el alcalde Carlos Pinedo, el encuentro permitió revisar el estado de varios proyectos estratégicos y agradecer el respaldo institucional que el Gobierno ha manifestado para atender necesidades históricas de Santa Marta.

La crisis del agua supera desde hace años la capacidad financiera del Distrito. Resolverla exige inversiones de gran magnitud, planificación técnica y un compromiso permanente del Estado.

Ahora comienza el reto más difícil

Los anuncios despertaron optimismo, pero también dejaron claro que el verdadero desafío apenas comienza.

Los samarios han escuchado durante años promesas relacionadas con soluciones definitivas para el agua. Muchas quedaron archivadas entre estudios, cambios de gobierno y proyectos que nunca pasaron del papel.

Esta vez existe un compromiso público del presidente de la República para dejar contratada la planta desalinizadoras y devolver la Essmar al Distrito antes de concluir su mandato.

Ahora la expectativa está puesta en que esos anuncios se traduzcan en contratos, obras y resultados concretos. Porque para Santa Marta el acceso permanente al agua dejó hace mucho tiempo de ser una aspiración. Se convirtió en una necesidad urgente para garantizar calidad de vida, fortalecer el turismo y permitir que la ciudad siga creciendo sin cargar sobre sus habitantes una crisis que ha marcado a varias generaciones.


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