Nadie reclama los cuerpos de madre e hijo hallados muertos en El Rodadero: una carta y sus dispositivos electrónicos son la principal pista


Aunque la Fiscalía ya descartó una muerte accidental, todavía intenta establecer si el caso corresponde a un homicidio o a un suicidio. Los análisis forenses, una carta encontrada junto a los cuerpos y los equipos electrónicos de las víctimas son las claves de una investigación que sigue abierta.

La muerte de Benjamín Bautista Piloneta, de 22 años, y su madre, Sonia Imelda Piloneta Tapias, de 53, continúa rodeada de preguntas que la Fiscalía aún no logra responder.

A varias horas del hallazgo de los cuerpos dentro de un apartamento de un edificio del sector turístico de El Rodadero, las autoridades confirmaron que la muerte no fue accidental, pero todavía trabajan para establecer si ambos fueron víctimas de un homicidio o si se trató de un suicidio.

Mientras la investigación avanza, otro hecho mantiene desconcertadas a las autoridades: ningún familiar ha aparecido para reclamar los cuerpos en Medicina Legal.

La carta que cambió la investigación

El director de la Fiscalía Seccional Magdalena, Manuel Murillo, reveló a Entérate en Línea que durante la inspección judicial fue encontrada una carta junto a los cuerpos.

Ese documento se convirtió en la principal evidencia del expediente y cambió por completo el rumbo de las investigaciones.

«Buscamos determinar si es un documento original o si fue algo creado para algún propósito. Lo cierto es que todo es materia de verificación», explicó Murillo.

Por esa razón, los investigadores adelantan análisis grafológicos y demás verificaciones para establecer quién escribió la carta, cuándo fue elaborada y si realmente guarda relación con la muerte de madre e hijo.

La ciencia tendrá la última palabra

Aunque las primeras hipótesis apuntan a una posible intoxicación con una sustancia que ambos habrían consumido, la Fiscalía insiste en que todavía resulta prematuro sacar conclusiones.

Los resultados de Medicina Legal serán determinantes para establecer la causa exacta de la muerte.

«Las pruebas de Medicina Legal y los estudios forenses deberán determinar las circunstancias y lo que originó el deceso», señaló el director de la Fiscalía.

También fueron incautados los teléfonos celulares y el computador portátil de las víctimas. Los equipos serán sometidos a análisis para reconstruir sus últimas horas de vida y verificar llamadas, conversaciones, búsquedas en internet y cualquier otra evidencia digital.

«El celular y la computadora también son objeto de revisión y nos ayudarán a esclarecer este caso lamentable desde todo punto de vista», agregó Murillo.

Vivían en Santa Marta desde hacía seis meses

La investigación también permitió aclarar un aspecto que inicialmente generó confusión.

Benjamín y Sonia eran oriundos de Bogotá, pero no estaban de vacaciones en Santa Marta.

Según confirmó la Fiscalía, madre e hijo habían decidido radicarse en la ciudad hacía aproximadamente seis meses y alquilaron el apartamento de El Rodadero como su lugar de residencia.

El joven trabajaba de manera virtual y era quien sostenía económicamente el hogar.

Fuera de esa información, poco más se conoce sobre la vida que llevaban.

Los vecinos coinciden en que eran personas reservadas y de muy bajo perfil.

«Eran personas amables, pero muy poco hablaban. Solo saludaban y no sostenían mucha conversación», contó uno de los residentes del edificio.

El silencio continúa después de la tragedia

Uno de los aspectos que más preocupa a las autoridades es que nadie ha preguntado por ellos.

Pese a que la Fiscalía logró establecer que tenían arraigos familiares en Bogotá y Santander, hasta ahora ningún pariente se ha acercado a Medicina Legal para reclamar los cuerpos.

«Pudimos establecer que son personas con arraigos en Santander y Bogotá, pero no ha sido posible contacto con familia. El esposo y padre del joven está fallecido, al igual que los padres de la señora», indicó Manuel Murillo.

Esa ausencia también dificulta conocer aspectos importantes de la historia familiar y reconstruir los días previos a la tragedia.

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Un caso que todavía espera respuestas

La muerte de Benjamín Bautista Piloneta y Sonia Imelda Piloneta Tapias sigue siendo una investigación abierta.

La autenticidad de la carta, los análisis toxicológicos, la información contenida en los dispositivos electrónicos y los dictámenes de Medicina Legal serán determinantes para establecer qué ocurrió dentro del apartamento de El Rodadero.

Por ahora, el expediente sigue avanzando entre pruebas científicas y múltiples interrogantes. Lo único claro para la Fiscalía es que madre e hijo murieron en circunstancias que aún deben ser plenamente esclarecidas y que, pese al paso de los días, siguen esperando que alguien llegue a reclamar sus cuerpos.


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