
En Barranquilla ya no se puede dormir: el calor extremo les roba hasta 93 horas de sueño al año a sus habitantes
Un estudio internacional reveló que la capital del Atlántico es una de las ciudades de América Latina donde las altas temperaturas nocturnas afectan con mayor fuerza el descanso. Los expertos advierten que el problema ya representa un riesgo para la salud pública.
Dormir dejó de ser una tarea sencilla para los barranquilleros. El calor que se acumula durante el día permanece atrapado entre el concreto y el asfalto hasta la madrugada, convirtiendo las noches en una prueba de resistencia. El resultado ya quedó medido por la ciencia: un habitante promedio de la ciudad pierde 93 horas de sueño al año por culpa de las altas temperaturas.
La cifra, revelada por un análisis de Climate Central, ubica a Barranquilla entre las ciudades de América Latina donde el calor nocturno golpea con mayor intensidad la calidad de vida de sus habitantes. El problema ya dejó de ser una simple incomodidad climática para convertirse en una preocupación de salud pública.
Una de las ciudades donde más se pierde el sueño
El estudio determinó que Barranquilla comparte el primer lugar en la región con Acapulco, en México. Ambas registran una pérdida anual de 93 horas de descanso debido a las elevadas temperaturas durante la noche.
Detrás aparecen otras ciudades como Cancún y Cartagena, con 91 horas; Belém, en Brasil, con 84; Caracas, con 67; Cali, con 61; y Buenos Aires, donde el calor también pasa factura al descanso con 44 horas menos de sueño al año.
Las cifras hacen parte de una investigación que evaluó las condiciones térmicas en 1.338 ciudades del mundo entre 2020 y 2025.
El cambio climático también está detrás del problema
Los investigadores concluyeron que el calentamiento global está agravando el fenómeno. En el caso de Barranquilla, al menos seis de las 93 horas de sueño perdidas cada año están directamente relacionadas con el aumento de las temperaturas provocado por la contaminación y las emisiones de gases de efecto invernadero.
El análisis comparó las condiciones climáticas actuales con modelos que recrean cómo sería la temperatura del planeta sin la influencia del cambio climático. Los resultados muestran que el aumento del calor durante las noches ya está afectando el descanso de millones de personas.
A nivel mundial, una persona perdió en promedio 56 horas de sueño al año por esta causa. En Barranquilla esa cifra prácticamente se duplica.
El cuerpo también paga las consecuencias
Los especialistas advierten que dormir menos por culpa del calor trae efectos que van mucho más allá del cansancio al despertar.
La falta de descanso aumenta el estrés, disminuye la capacidad de concentración, provoca fatiga permanente y agrava enfermedades como la hipertensión, la diabetes y otros padecimientos crónicos. Con el paso del tiempo, también reduce el rendimiento laboral y afecta la calidad de vida de quienes enfrentan noches sofocantes de manera constante.
Por eso, los expertos consideran que el calor extremo ya representa un desafío para los sistemas de salud y para las ciudades que enfrentan temperaturas cada vez más altas.
Los más pobres son quienes menos logran descansar
El informe también revela una realidad preocupante: el calor afecta con mayor dureza a quienes tienen menos recursos.
Los adultos mayores, los niños, las mujeres embarazadas y las familias de bajos ingresos aparecen entre los grupos más vulnerables. Muchas viviendas carecen de aire acondicionado o de condiciones adecuadas para disipar el calor, mientras el concreto y el asfalto continúan liberando durante la noche la energía acumulada durante el día.
Los investigadores concluyen que el fenómeno obliga a las autoridades a impulsar medidas de adaptación urbana que reduzcan el impacto de las altas temperaturas, porque cada noche de calor extremo representa horas de sueño perdidas y un desgaste silencioso para la salud de miles de personas.
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