Doce años después cayó mujer que mató a su bebé de siete meses: empezará a pagar 30 años de prisión


La condena tardó más de una década en hacerse efectiva. La mujer, sentenciada por el homicidio agravado de su propio hijo ocurrido en Sincelejo en 2013, fue capturada en La Guajira y deberá cumplir una pena de hasta 30 años de prisión por uno de los crímenes que más conmocionó a la región.

La justicia tardó doce años en alcanzarla. La mujer que acabó con la vida de su hijo de apenas siete meses finalmente fue capturada para cumplir la condena que pesa sobre ella por uno de los casos de violencia infantil más estremecedores registrados en Sincelejo. Su detención, realizada en La Guajira, revive un crimen que aún permanece en la memoria de quienes siguieron el proceso y que vuelve a poner sobre la mesa el drama de los menores asesinados dentro de su propio hogar.

Raquel Elena Polo Suárez, oriunda de San Andrés de Sotavento, Córdoba, fue ubicada por unidades de la Policía en el municipio de San Juan del Cesar, luego de una orden emitida por el Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Sincelejo para hacer efectiva la sentencia de hasta 30 años de prisión por el delito de homicidio agravado.

El llanto que terminó en tragedia

La madrugada del 6 de marzo de 2013 quedó marcada por un hecho que sacudió a Sincelejo. Sobre las cinco de la mañana, el bebé despertó llorando. Su madre se levantó para prepararle un tetero y regresó a la habitación donde se encontraba el pequeño. Minutos después, la escena se convirtió en una tragedia.

La investigación de la Fiscalía estableció que el niño murió por insuficiencia respiratoria después de que su cabeza fuera sumergida en un líquido caliente. Los análisis forenses descartaron cualquier accidente y concluyeron que se trató de una muerte violenta, elemento que se convirtió en la principal prueba dentro del proceso judicial.

El bebé apenas comenzaba su vida cuando fue asesinado por la persona que debía protegerlo.

Una condena sin rebajas

Durante las audiencias, Raquel Elena Polo aceptó su responsabilidad por el homicidio. Sin embargo, la gravedad del delito cerró cualquier posibilidad de beneficios judiciales.
Al tratarse del asesinato de un menor de edad en estado de indefensión y cometido por su propia madre, la legislación colombiana contempla una de las sanciones más severas.

La condena deberá cumplirse sin rebajas derivadas de acuerdos o beneficios especiales.

Con su reciente captura, la sentencia dejó de ser un fallo escrito para convertirse en una pena efectiva tras más de una década de espera.

El rechazo comenzó antes del juicio

La investigación también permitió conocer el difícil entorno que rodeaba a la familia. Según se ventiló durante el proceso, la mujer había expresado en varias oportunidades que quería entregar al bebé porque deseaba separarse del padre del niño, José Carlos Contreras Montes.

La pareja atravesaba una situación económica precaria. Ambos asistían a una iglesia evangélica y trabajaban en una zapatería artesanal gracias al apoyo de los propietarios de la vivienda donde residían, quienes intentaban ayudarlos a salir adelante.

Sin embargo, esas dificultades jamás fueron consideradas una justificación frente al crimen.

El padre decidió perdonar

Mientras la indignación crecía en Sincelejo, el padre del menor sorprendió con una postura que pocos esperaban.

José Carlos Contreras aseguró públicamente que perdonaba a la mujer y que, pese al inmenso dolor provocado por la muerte de su hijo, estaba dispuesto a ayudarla.

Sus declaraciones generaron múltiples reacciones, especialmente porque fueron pronunciadas cuando la comunidad todavía intentaba comprender cómo una madre había podido acabar con la vida de su propio bebé.

Una comunidad que nunca olvidó

La conmoción fue tan grande que, tras conocerse el crimen, decenas de personas intentaron agredir a la mujer. La Policía tuvo que intervenir para protegerla y evitar que fuera linchada antes de las diligencias judiciales.

Durante el proceso también fue sometida a una valoración psicológica, debido a que permanecía casi todo el tiempo en silencio. El especialista concluyó que presentaba un mutismo moderado, aunque estaba en capacidad de entender el proceso y responder ante la justicia.

Además, se conoció que antes de ser llevada a los juzgados protagonizó un episodio inusual al desnudarse dentro de las celdas de la Unidad de Reacción Inmediata, donde permanecía detenida.

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Con su captura en San Juan del Cesar, el expediente entra en su etapa definitiva. Doce años después de la muerte del bebé de siete meses, la justicia logró hacer efectiva una condena que permanecía pendiente y cerró uno de los capítulos judiciales más dolorosos que ha vivido Sincelejo en los últimos años.


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