«Los indígenas nos quieren quitar las tierras de nuestros abuelos»: caficultores de la Sierra Nevada lanzan desesperado llamado al Gobierno


Productores del cordón cafetero de la Sierra Nevada de Santa Marta denunciaron que enfrentan demandas sobre las fincas donde sus familias han cultivado café durante cerca de un siglo. Temen perder el patrimonio heredado de sus ancestros y exigen al Gobierno Nacional instalar una mesa de trabajo que permita resolver el conflicto territorial.

La incertidumbre se instaló en el corazón del cordón cafetero de la Sierra Nevada de Santa Marta. Decenas de familias campesinas aseguran que las fincas donde nacieron, crecieron y levantaron varias generaciones hoy están siendo reclamadas mediante procesos legales impulsados por comunidades indígenas, una situación que, según denuncian, pone en riesgo su permanencia en el territorio.

Para quienes viven del café, el conflicto dejó de ser un trámite jurídico. Se convirtió en el temor permanente de perder el patrimonio que sus abuelos comenzaron a construir hace casi cien años y que, desde entonces, ha sido el sustento de hijos, nietos y bisnietos.

«Los indígenas de la Sierra Nevada nos tienen demandados por nuestras tierras», expresó uno de los caficultores afectados, reflejando la preocupación que hoy comparten numerosas familias de la región.

Un siglo de trabajo que, aseguran, podría desaparecer

Los productores sostienen que sus predios fueron fundados por colonos que llegaron hace aproximadamente un siglo a cultivar las montañas de la Sierra Nevada. Desde entonces, afirman, esas tierras han sido trabajadas de manera continua y representan mucho más que un bien económico.

Cada finca guarda la historia de generaciones enteras dedicadas al cultivo del café, actividad que permitió levantar hogares, educar hijos y mantener viva una de las principales economías agrícolas de la región.

Por esa razón, consideran que los procesos judiciales que hoy enfrentan desconocen la trayectoria campesina y el arraigo de quienes han permanecido allí durante décadas.

«Estas tierras son de nosotros», manifestó otro caficultor, al insistir en que el Estado debe brindar garantías antes de que las decisiones judiciales terminen afectando a cientos de familias.

Exigen que el Gobierno intervenga antes de que el conflicto escale

Ante la creciente preocupación, el gremio campesino solicitó la intervención inmediata de la Agencia Nacional de Tierras, la Unidad de Restitución de Tierras y del Gobierno Nacional.

Los productores piden la instalación de una mesa de trabajo en la que participen las instituciones competentes junto con representantes campesinos e indígenas, con el propósito de encontrar una salida concertada que evite una confrontación social en la Sierra Nevada.

Aseguran que seguir aplazando la discusión solo aumenta la incertidumbre de quienes viven exclusivamente de la caficultura y dependen de esas parcelas para sostener a sus familias.

Defensor de derechos humanos pidió una revisión urgente

La situación fue expuesta públicamente por el defensor de derechos humanos Lerber Dimas, quien hizo un llamado a las autoridades para atender el conflicto antes de que se profundice.

«Lo que viene pasando con el cordón cafetero de la Sierra Nevada de Santa Marta necesita una revisión urgente y una mesa de trabajo. No se puede desconocer la trayectoria campesina. Tampoco se le puede dar largas a este asunto. La Agencia Nacional de Tierras debe poner la cara y responder», escribió a través de su cuenta en la red social X.

Su pronunciamiento reavivó un debate que lleva años latente en la Sierra Nevada: la compleja relación entre los derechos territoriales de los pueblos indígenas y la permanencia de familias campesinas que durante generaciones han desarrollado la caficultura en esa zona del país.

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Ahora, los caficultores esperan que el llamado encuentre eco en el Gobierno Nacional. Insisten en que el conflicto debe resolverse mediante el diálogo institucional y con garantías para todas las partes, antes de que las demandas terminen definiendo el futuro de quienes aseguran haber dedicado toda una vida a cultivar esas montañas.


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