“Me siento como si tuviera que entregar la espada de Bolívar a un virrey”: Petro se despide del poder entre denuncias, advertencias y llamados a la resistencia


A pocos días de abandonar la Casa de Nariño, el presidente Gustavo Petro reconoció el inicio del empalme con Abelardo De la Espriella, pero acompañó su despedida con un duro discurso en el que denunció una supuesta injerencia extranjera en las elecciones, cuestionó la legitimidad del resultado y dejó abierta la puerta a una “resistencia pacífica” desde la oposición.

La transición presidencial en Colombia comenzó oficialmente. Sin embargo, Gustavo Petro decidió iniciar ese camino con un mensaje que estuvo lejos de parecer una despedida tranquila. Mientras el país entra en la etapa de empalme con el gobierno entrante de Abelardo De la Espriella, el mandatario saliente lanzó una serie de declaraciones que volvieron a generar reacciones en todo el territorio nacional. Habló de resistencia, de soberanía, de intervención extranjera y hasta comparó la situación de Colombia con el caso de Rumania, donde una elección terminó anulada por decisiones judiciales relacionadas con presuntas influencias externas.

La frase que más llamó la atención fue corta, pero suficiente para agitar nuevamente el ambiente político.

Empezará el empalme y mi retirada y quizás la resistencia pacífica”, dijo. Con esas palabras, Petro confirmó que dejará el poder, aunque dejó claro que su proyecto político seguirá activo una vez abandone la Casa de Nariño.

Una despedida que sonó más a combate que a retiro

El mensaje del presidente tuvo un tono distinto al que suele acompañar una transición democrática. Petro defendió las reformas impulsadas durante su gobierno, insistió en que fueron conquistas sociales que deben mantenerse y pidió respeto para quienes respaldaron su proyecto político.

También aseguró que el país quedó dividido tras la contienda electoral y planteó la necesidad de construir acuerdos para evitar una confrontación mayor entre sectores políticos.

Estamos partidos por la mitad y es hora de reconocernos, respetarnos y acordar”, escribió el mandatario.

Pero el tono conciliador fue corto. En varios apartes de su pronunciamiento volvió a denunciar lo que considera una intervención directa de actores extranjeros en el proceso electoral colombiano.

La tesis de la injerencia extranjera

Petro elevó el nivel de sus señalamientos al asegurar que la elección debería ser revisada bajo criterios similares a los utilizados por tribunales europeos en el caso de Rumania.

Según el mandatario, la supuesta participación de factores externos habría afectado la soberanía nacional y, en consecuencia, la legitimidad de los resultados.

A lo largo de su extensa declaración insistió en que existió influencia política y económica extranjera en la campaña presidencial y cuestionó por qué organismos nacionales e internacionales no se han pronunciado sobre el tema.

Incluso fue más allá al afirmar que la intervención del presidente estadounidense Donald Trump habría tenido incidencia en la elección colombiana, una acusación que lanzó sin presentar pruebas en el documento difundido a través de sus redes sociales.

La espada de Bolívar y el fantasma de la derrota

Entre referencias históricas, recuerdos de su paso por el M-19 y menciones a líderes políticos asesinados en Colombia, Petro construyó un relato en el que presentó la elección como una disputa entre dos visiones de país.

Uno de los momentos más llamativos del mensaje llegó cuando recurrió nuevamente al símbolo que marcó buena parte de su gobierno: la espada de Simón Bolívar.

Me siento como si tuviera que entregar la espada de Bolívar a un virrey”, escribió.

La frase resumió el sentimiento que intentó transmitir durante todo el texto: la idea de que su proyecto político está siendo reemplazado por una visión contraria a la que representó durante estos años en la Casa de Nariño.

Lejos de admitir una derrota definitiva, Petro habló de una fuerza política que, según él, sale fortalecida por la cantidad de votos obtenidos y por la capacidad de movilización demostrada durante las elecciones.

El comienzo de otra etapa

Más allá de las polémicas y las denuncias, el mensaje dejó una conclusión clara.

Gustavo Petro está preparando su salida de la Presidencia, pero no su retiro de la política.

Mientras el país se encamina hacia la posesión de Abelardo De la Espriella, el mandatario saliente ya comenzó a dibujar el papel que pretende desempeñar desde la oposición. Un papel que él mismo definió entre dos conceptos que marcaron su despedida: resistencia y legado.

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Y aunque el empalme ya está en marcha, las palabras del presidente dejan la sensación de que la confrontación política que marcó los últimos años está lejos de terminar.


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