Cuerpos torturados, decapitados, fusilados y mensajes de muerte: el sangriento regreso de Naín Pérez a La Guajira


La reaparición de Naín Pérez Toncel, alias ‘Comando Menor’ o ‘El Bendito Menor’, coincide con una sangrienta escalada de violencia que deja decapitados, hombres amarrados, asesinatos múltiples y mensajes de terror. Mientras las autoridades investigan quién está detrás de los crímenes, en La Guajira muchos sienten que una guerra por el control del territorio acaba de entrar en una nueva y peligrosa fase.

Durante semanas e incluso meses su nombre parecía haberse apagado entre operaciones militares, recompensas millonarias y la intensa persecución de las autoridades.

Las incursiones del Ejército en la Sierra Nevada, los operativos de inteligencia y la presión constante de la Fuerza Pública obligaron a Naín Pérez a desaparecer de la escena pública. Su rastro se perdió entre montañas, trochas y zonas selváticas donde, según distintas versiones, permaneció resguardado mientras intentaba evitar ser capturado o abatido. Su ausencia tuvo consecuencias.

En La Guajira comenzaron a caer hombres que durante años fueron considerados piezas clave de su estructura. Algunos terminaron capturados, otros fueron asesinados y varios perdieron influencia frente a nuevos actores armados que empezaron a disputar el control de corredores estratégicos para la extorsión, el narcotráfico y otras economías ilegales.

Mientras el terreno cambiaba de dueño, el poder que alguna vez ejerció parecía reducirse. Pero el silencio terminó.

Anunció cacería en La Guajira

Hace apenas unas horas, el propio Naín Pérez apareció nuevamente en videos que circularon ampliamente por redes sociales.

Las imágenes mostraban a hombres armados recorriendo sectores de Riohacha en un vehículo mientras anunciaban el regreso de quien durante años ha sido una de las figuras más temidas del conflicto criminal en la región.

En su mensaje aseguró que venía por quienes, según él, estaban asesinando ciudadanos y extorsionando a pequeños y medianos comerciantes. También lanzó una advertencia que rápidamente generó temor en distintos municipios del departamento.

Habló de una supuesta “limpieza” contra quienes considera responsables de la ola criminal que golpea a La Guajira.

Las palabras fueron recibidas con inquietud. Muchos pensaron que se trataba de una nueva amenaza. Otros interpretaron el video como una declaración abierta de guerra.

Menos de 24 horas después comenzaron a aparecer los muertos.

Cuerpos amarrados, mensajes y una decapitación

La violencia se expandió de manera simultánea por varios municipios.

En zona rural de Riohacha fueron encontrados dos hombres asesinados. Sus cuerpos estaban amarrados y presentaban múltiples impactos de arma de fuego. Junto a ellos apareció un mensaje que decía: “Por matar inocentes”, acompañado por las siglas ACSN.

Horas más tarde, en la vía entre Albania y Maicao fueron asesinados los hermanos wayuu Edinson David Magdaniel Fernández y Eliecer José Magdaniel Fernández.

La seguidilla continuó en Uribia, donde otro hombre fue atacado a tiros dentro de un establecimiento comercial.

Sin embargo, el hallazgo que más estremeció a la población ocurrió nuevamente en Riohacha, allí un hombre apareció decapitado.

La imagen recorrió celulares, grupos de WhatsApp y redes sociales, provocando miedo entre habitantes que aseguran no recordar una cadena de hechos tan violenta en tan corto tiempo.

La suma de asesinatos elevó a por lo menos seis víctimas mortales en cuestión de horas.

La guerra por el territorio

Las versiones que circulan en la región apuntan a que el objetivo de esta ofensiva serían presuntos integrantes de estructuras criminales conformadas en parte por sicarios venezolanos que habrían ingresado para conformar un nuevo grupo armado y disputar territorios y rentas ilegales.

Esa hipótesis es precisamente una de las que mencionó Naín Pérez en su reciente aparición pública.

Según sus declaraciones, estos grupos estarían detrás de asesinatos, extorsiones y ataques contra comerciantes.

Las autoridades, sin embargo, mantienen abiertas las investigaciones para determinar quiénes son los responsables de cada uno de los hechos violentos registrados durante las últimas horas.

Lo cierto es que detrás de los cadáveres, los mensajes y el terror que hoy recorre varios municipios existe una disputa mucho más profunda.

La pelea es por el control de La Guajira.

Por las rutas, por las economías ilegales, por las extorsiones y por el dominio de territorios estratégicos que durante años han sido escenario de enfrentamientos entre organizaciones armadas.

El regreso de una sombra

En las calles de Riohacha, Albania y Uribia la sensación es la misma.

Muchos consideran que Naín Pérez ha regresado para recuperar el terreno que perdió durante el tiempo que permaneció escondido de las autoridades.

Las recompensas, los operativos militares y la presión institucional lograron sacarlo de circulación durante un periodo prolongado, pero no acabaron con la influencia que conserva en distintas zonas de la región.

Lea aquí: Cuatro jóvenes asesinados a bala en La Guajira: dos eran hermanos wayuu y otra víctima apareció amarrada

Su reaparición coincide con una demostración de fuerza que tiene a la población en alerta y a las autoridades intentando contener una escalada que amenaza con profundizar la crisis de seguridad.

La Guajira vuelve a mirar con preocupación hacia una guerra que parecía haberse enfriado.


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