
Colombia volvió a sonreír en un mundial: la tricolor arrancó con pie derecho y desató la fiesta en el Azteca
La espera terminó. Ocho años después de su última participación en una Copa del Mundo, Colombia regresó al Mundial con una victoria que tuvo nervios, sufrimiento y celebración. Daniel Muñoz abrió el camino, Luis Díaz apareció cuando el partido se enredó y Jáminton Campaz puso el broche final para sellar el 3-1 sobre Uzbekistán en el debut del Grupo K.
La noche que millones de colombianos llevaban años esperando finalmente llegó.
Desde temprano las camisetas amarillas inundaron las calles, los bares se llenaron, las oficinas se paralizaron y las familias se reunieron frente al televisor. Colombia volvía a jugar un Mundial y el país entero parecía tener una cita pendiente con la ilusión.
En el Estadio Azteca, escenario de algunas de las páginas más importantes del fútbol mundial, la Tricolor tenía una sola tarea: comenzar ganando. No fue fácil.
Uzbekistán no vino a pasear
Quien esperaba una victoria sencilla se equivocó.
Uzbekistán demostró desde el primer minuto que no había llegado a México para tomarse fotografías. El equipo asiático se plantó con orden, corrió cada pelota y obligó a Colombia a trabajar más de la cuenta.
James Rodríguez intentaba poner fútbol. Luis Díaz buscaba desequilibrar. Jhon Arias aparecía por los costados. Pero el gol seguía sin llegar.
Los minutos pasaban y la preocupación comenzaba a crecer. En cada casa colombiana aparecía la misma pregunta: ¿por qué no entra?
Daniel Muñoz apareció cuando más se necesitaba
Y cuando la ansiedad comenzaba a ganar terreno, apareció uno de los jugadores más confiables de esta selección.
Daniel Muñoz volvió a demostrar que tiene alma de delantero.
A pocos minutos del descanso encontró un espacio dentro del área y tras un extraordinario pase de Luis Díaz definió para poner arriba a Colombia. El lateral que tantas veces ha salvado a la Tricolor volvió a hacerlo en el momento indicado. El Azteca explotó.
Los abrazos se multiplicaron en las tribunas. En Colombia comenzaron a sonar los primeros gritos de gol que llevaban años guardados para una noche mundialista.

La selección se iba al descanso con ventaja y con la sensación de haber encontrado el camino.
El susto que hizo recordar viejos fantasmas
Pero el fútbol nunca permite relajarse.
Uzbekistán salió con otra actitud para el segundo tiempo y encontró premio a su insistencia. Abbosbek Fayzullaev aprovechó una desconcentración defensiva y marcó el empate.
Durante algunos segundos el silencio se sintió pesado. El partido volvía a comenzar.
Las dudas aparecieron. Los recuerdos de eliminaciones dolorosas regresaron a la memoria de muchos aficionados. Colombia dominaba, pero el marcador ya no reflejaba esa superioridad.
Entonces apareció Luis Díaz
Y cuando el partido pedía un líder, apareció el hombre llamado a comandar esta generación.
Luis Díaz tomó la responsabilidad.
Recibió, aceleró y definió con la categoría de las grandes figuras. El gol devolvió la ventaja y le devolvió la tranquilidad a todo un país.
La celebración fue distinta.
Ya no era solamente alegría. Era alivio.
Era la sensación de que Colombia volvía a parecerse a Colombia.
Campaz cerró la fiesta
Con la ventaja recuperada, la Tricolor manejó mejor los tiempos.
Uzbekistán adelantó sus líneas buscando rescatar un punto y dejó espacios atrás. Colombia esperó con paciencia.
Entonces llegó el golpe final.
Cuando el reloj ya se consumía apareció Jáminton Campaz para sentenciar la historia. El atacante aprovechó una salida rápida y marcó el tercer gol que acabó con cualquier sufrimiento.
Ahí sí comenzó la fiesta.
En las tribunas, en las calles, en los barrios y en cada rincón donde había un colombiano siguiendo el partido.
Un regreso que ilusiona
El marcador final mostró un 3-1, pero la historia fue mucho más que un resultado.
Fue el regreso de una selección que estuvo ausente del último Mundial.
Fue la confirmación de que esta generación tiene argumentos para competir.
Fue una noche donde Daniel Muñoz volvió a responder, donde Luis Díaz asumió el papel de figura y donde Jáminton Campaz cerró una victoria que deja a Colombia mirando con optimismo lo que viene.
Falta mucho camino por recorrer.
Portugal aparece en el horizonte y los retos serán cada vez mayores.
Pero por ahora Colombia puede disfrutar.
Porque después de ocho años de espera, la Tricolor volvió a una Copa del Mundo y lo hizo como más le gusta a su gente: ganando, sufriendo un poco y terminando la noche con una sonrisa enorme.
PAUTE
AQUÍ
420 px x 450 px
INFO AQUÍ
