En Santa Marta sigue guerra por el agua: mafias manipulan válvulas y dejan a barrios sin recibir el servicio


La manipulación ilegal de válvulas en la red de acueducto volvió a alterar la distribución de agua en Santa Marta. ESSMAR denunció que las intervenciones no autorizadas afectaron las maniobras programadas para restablecer el servicio, golpeando a centenares de familias en plena temporada de verano.

Las mafias del agua volvieron a hacer de las suyas. Mientras cientos de familias aguardaban el turno que les correspondía para recibir el servicio, manos ajenas a la operación del acueducto manipularon válvulas y alteraron la distribución en varios sectores de Santa Marta. El resultado fue el mismo de siempre: hogares sin agua, tanques vacíos y una comunidad cansada de convertirse en la principal víctima de quienes han encontrado en la escasez del recurso un negocio tan rentable como cruel.

La nueva denuncia fue realizada por la Empresa de Servicios Públicos del Distrito de Santa Marta, ESSMAR, luego de detectar intervenciones indebidas sobre elementos de la infraestructura hidráulica durante las maniobras operativas desarrolladas en la Comuna 5.

Según la entidad, las alteraciones fueron descubiertas este viernes, cuando personal técnico verificó que varias válvulas habían sido manipuladas pese a que la programación de distribución había sido previamente socializada con la comunidad.

La situación provocó retrasos en las maniobras técnicas y afectó directamente el cronograma diseñado para llevar agua potable a los barrios que esperaban el servicio.

Una práctica que golpea siempre a los mismos

Detrás de cada válvula manipulada hay cientos de personas perjudicadas. Son familias que organizan su vida alrededor de los horarios de distribución, que esperan durante días la llegada del agua para llenar tanques, realizar labores domésticas y garantizar condiciones mínimas de higiene.

Cuando alguien interviene ilegalmente la red, todo el equilibrio operativo se rompe. Sectores que debían recibir el servicio quedan desabastecidos mientras otros registran alteraciones en la presión o en los tiempos de suministro.

La consecuencia termina siendo una cadena de afectaciones que recae sobre comunidades enteras que ya enfrentan dificultades históricas para acceder de manera continua al recurso.

En una ciudad donde la escasez de agua sigue siendo una de las principales preocupaciones de los ciudadanos, este tipo de acciones profundiza una crisis que golpea diariamente a miles de hogares.

El negocio detrás de la necesidad

Aunque las autoridades han advertido en repetidas ocasiones sobre este fenómeno, las intervenciones ilegales continúan apareciendo en distintos sectores de la ciudad.

La manipulación de válvulas ha sido señalada durante años como una práctica ligada al control irregular de la distribución del agua, una actividad que aprovecha las deficiencias del sistema y la necesidad urgente de las comunidades por acceder al recurso.

Cada alteración modifica las condiciones técnicas de la red y dificulta el trabajo de los operadores encargados de garantizar una distribución equitativa.

Desde ESSMAR recordaron que únicamente el personal autorizado y capacitado puede intervenir los componentes de la infraestructura hidráulica, debido a que cualquier acción externa compromete la presión, la continuidad y la eficiencia del sistema de acueducto.

Una ciudad sufrida en medio del verano

La situación adquiere una dimensión más preocupante por el momento en que ocurre. Santa Marta atraviesa una temporada de altas temperaturas y reducción en los caudales de las fuentes hídricas que abastecen a la ciudad.

En estas condiciones, cada maniobra operativa resulta fundamental para optimizar la distribución del recurso disponible.

Por esa razón, cualquier intervención indebida representa un golpe directo a los esfuerzos que buscan garantizar que el agua llegue de manera equilibrada a los distintos sectores del Distrito.

Mientras la disponibilidad del recurso disminuye, también aumenta la presión sobre un sistema que debe responder a una demanda creciente y a una ciudad que sigue esperando soluciones definitivas para superar la crisis hídrica.

El llamado de las autoridades

ESSMAR hizo un llamado a la ciudadanía para proteger la infraestructura del acueducto y permitir que las maniobras técnicas se desarrollen conforme a la programación establecida.

La entidad insistió en que la colaboración comunitaria es fundamental para evitar afectaciones y garantizar que el servicio llegue a quienes realmente lo necesitan.

Asimismo, reiteró que continuará trabajando para optimizar la prestación del servicio y mantener el monitoreo permanente de la red ante este tipo de situaciones.

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Mientras tanto, en numerosos barrios de la Comuna 5 la molestia vuelve a crecer. La escena se repite una y otra vez: familias mirando llaves secas, recipientes vacíos y tanques sin llenar, mientras las mafias del agua siguen demostrando que tienen la capacidad de alterar la vida de cientos de hogares con apenas mover una válvula.


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