
Se salvó del atentado donde mataron a un prestamista inocente, pero los sicarios lo buscaron y lo asesinaron en Soledad
El asesinato de alias ‘Perrito Loco’, señalado por las autoridades como mano derecha de alias ‘Cachaco Daniel’, permitió esclarecer una de las hipótesis más estremecedoras de las últimas semanas en Soledad. Las investigaciones indican que él era el verdadero objetivo del atentado donde fue asesinado Gustavo José Rodríguez Charris, un prestamista que terminó recibiendo las balas destinadas a otro hombre.
Las balas finalmente encontraron al hombre que buscaban. Ocho días después de que un prestamista inocente fuera asesinado mientras compraba comida en una calle de Soledad, sicarios acabaron con la vida de Enoc Álvarez, alias ‘Perrito Loco’, señalado por las autoridades como integrante clave de una estructura criminal que disputa territorios en la Costa Caribe.
Su muerte, ocurrida la noche de este martes, dio un giro definitivo a una investigación que desde el principio apuntaba a una tragedia aún más cruel: Gustavo José Rodríguez Charris jamás era el blanco del atentado que le costó la vida.
El crimen que dejó al descubierto la verdad
La noche del pasado 2 de junio, Gustavo José Rodríguez Charris, de 28 años, se encontraba comprando comida cerca del billar Singapur, en el barrio Ciudad Cortissoz de Soledad.
Minutos después se produjo un ataque sicarial que terminó cobrándole la vida. La noticia provocó indignación entre familiares y conocidos, quienes insistieron desde el primer momento en que el joven prestamista era una persona trabajadora y ajena a conflictos criminales.
Mientras avanzaban las investigaciones, comenzó a tomar fuerza una hipótesis que hoy cobra mayor relevancia: las balas jamás estaban dirigidas contra Gustavo.
Los testimonios y análisis recopilados por la Fiscalía apuntaban a que el verdadero objetivo era alias ‘Perrito Loco’, quien presuntamente se encontraba cerca del lugar cuando ocurrió el atentado.
Lo esperaron frente a su casa
La persecución terminó la noche de ayer en el barrio Manuela Beltrán, en Soledad.
Según el informe preliminar de las autoridades, eran aproximadamente las 7:50 de la noche cuando un hombre que ocultaba su identidad bajo un casco de motocicleta se acercó caminando hasta la entrada de la vivienda de Enoc Álvarez.
Sin mediar palabras, desenfundó un arma de fuego y disparó repetidamente contra su víctima. Los proyectiles impactaron en el pecho y el abdomen.
Gravemente herido, Álvarez fue trasladado de urgencia a un centro asistencial. Los médicos intentaron salvarle la vida, pero minutos después confirmaron su fallecimiento debido a la gravedad de las lesiones.
El hombre detrás de las disputas criminales
Para los investigadores, Enoc Álvarez era una figura relevante dentro de las confrontaciones que desde hace meses sacuden varios sectores del área metropolitana de Barranquilla.
Los organismos judiciales lo identificaban como la mano derecha de alias ‘Cachaco Daniel’, uno de los nombres que aparece con frecuencia en expedientes relacionados con disputas armadas por control territorial.
Precisamente esa condición lo habría convertido en objetivo permanente de organizaciones rivales que buscan debilitar las estructuras criminales que operan en la región.
Su asesinato ahora es analizado como una posible continuación de esa guerra que ha dejado una larga lista de víctimas durante los últimos meses.
La pista de un nuevo responsable
Las primeras indagaciones también comenzaron a arrojar posibles nombres detrás del homicidio.
De manera preliminar, las autoridades evalúan la presunta participación de un hombre conocido con el alias de ‘Joel Piraña’, aunque esta hipótesis permanece bajo reserva mientras avanzan las labores de Policía Judicial.
Los investigadores trabajan en la recolección de testimonios, registros de cámaras de seguridad y demás elementos materiales probatorios que permitan establecer quién ordenó el crimen y quién ejecutó el ataque.
Una muerte criminal y una víctima inocente
La muerte de alias ‘Perrito Loco’ cerró una de las principales dudas alrededor del asesinato de Gustavo José Rodríguez.
Hoy la hipótesis de los investigadores es contundente: el prestamista quedó atrapado en una guerra ajena y terminó pagando con su vida una confrontación que jamás le perteneció.
Mientras una familia sigue llorando a un joven trabajador que salió a comprar comida y nunca regresó a casa, otra investigación se suma a la extensa cadena de homicidios que las autoridades atribuyen a ajustes de cuentas, venganzas y disputas entre organizaciones criminales en el Atlántico.
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