
La salvaron del mar, pero murió horas después: falleció la ballena piloto rescatada en Tasajera
El cetáceo, de más de tres metros de longitud y cerca de una tonelada de peso, murió mientras recibía atención especializada en Santa Marta. Durante horas, veterinarios y expertos intentaron estabilizarlo tras varios episodios de varamiento registrados en las playas de Tasajera.
Después de un operativo que movilizó a pescadores, autoridades ambientales y especialistas en fauna marina, la ballena piloto que había sido rescatada en las playas del corregimiento de Tasajera falleció mientras recibía atención médica en el Centro de Rescate de Fauna Marina de Santa Marta.
Su historia había comenzado apenas un día antes, cuando habitantes del corregimiento observaron al enorme cetáceo atrapado en la orilla. Cada vez que intentaban devolverlo al mar, regresaba a la playa. Era una señal preocupante. Algo estaba fallando.
Horas después, pese a los esfuerzos por salvarle la vida, el animal murió.
Una carrera contrarreloj para rescatarla
La emergencia fue reportada durante las primeras horas de la mañana del miércoles por pescadores de Tasajera, en jurisdicción de Puebloviejo.

El animal, identificado como una ballena piloto o calderón de aletas cortas, permanecía varado en la orilla y mostraba dificultades para mantenerse en aguas profundas.
Los pescadores intentaron ayudarla varias veces. La empujaron hacia el mar con la esperanza de verla alejarse, pero el cetáceo regresaba una y otra vez a la playa.
La situación activó las alarmas de los organismos ambientales.
CORPAMAG, la Fundación CIM Caribe y el Centro de Vida Marina pusieron en marcha el protocolo para atención de mamíferos marinos varados y desplazaron un equipo especializado hasta la zona para evaluar el caso.
Un gigante herido
La maniobra de rescate fue compleja.
El ejemplar medía aproximadamente 3,3 metros de longitud y pesaba cerca de una tonelada. Su movilización exigió varias horas de trabajo y una logística especial para garantizar que llegara con vida al centro de atención.
Una vez en Santa Marta, veterinarios y especialistas iniciaron procedimientos para intentar estabilizarlo.
Le practicaron exámenes clínicos, procesos de hidratación, toma de muestras biológicas y diferentes tratamientos de soporte para determinar qué estaba afectando su salud.
Durante toda la noche permaneció bajo vigilancia permanente.
Sin embargo, desde el inicio los hallazgos encendieron las alarmas.
El diagnóstico era desalentador
Los especialistas encontraron un animal severamente debilitado.
Los episodios repetidos de varamiento hacían pensar que la ballena arrastraba problemas de salud previos que comprometían seriamente sus posibilidades de recuperación.
Este tipo de comportamientos suele estar asociado a enfermedades, alteraciones neurológicas, debilidad extrema o dificultades de orientación que impiden a los cetáceos desplazarse con normalidad en mar abierto.

Aunque durante la atención mostró intención de alimentarse, su organismo ya estaba demasiado afectado.
La ballena intentaba ingerir comida, pero no lograba retenerla.
Era una señal clara de que su condición fisiológica se encontraba en estado crítico.
La batalla terminó en la madrugada
Con el paso de las horas el deterioro fue avanzando.
Los tratamientos médicos y el monitoreo permanente resultaron insuficientes frente al delicado cuadro clínico que presentaba.
Finalmente, hacia las 4:00 de la madrugada de este jueves, el ejemplar murió.
La noticia cayó como un golpe para quienes habían participado en el rescate y para la comunidad de Tasajera, que desde el primer momento se involucró en los esfuerzos por salvarlo.
Lo que comenzó como una operación esperanzadora terminó convertido en una carrera perdida contra el tiempo.
Lo que viene ahora
Tras la muerte del cetáceo, el equipo científico realizó la necropsia correspondiente y recolectó muestras biológicas que serán estudiadas por especialistas.
Los análisis permitirán determinar con mayor precisión qué causó el deterioro que llevó a la muerte del animal y aportarán información valiosa sobre las poblaciones de ballenas piloto que habitan o transitan por el Caribe colombiano.
La especie, conocida también como calderón, suele desplazarse en grupos familiares que pueden superar varias decenas de individuos. Su presencia ha sido documentada en sectores como la Bahía de Gaira, El Rodadero, Cinto, Guachaquita y áreas marinas del Parque Nacional Natural Tayrona.

Mientras los científicos buscan respuestas, queda la imagen de un enorme mamífero marino que luchó por mantenerse con vida y de una comunidad que intentó ayudarlo hasta el final.
Esta vez el rescate llegó. La ayuda también. Pero la gravedad de su estado terminó imponiéndose sobre cualquier esfuerzo humano.
PAUTE
AQUÍ
420 px x 450 px
INFO AQUÍ
