
La planta asiática que está ahogando la Ciénaga Grande: Corpamag con apoyo de pescadores libra batalla para salvar Nueva Venecia
Corpamag inició una prueba piloto para remover manualmente la hydrilla, una especie invasora que bloquea canales, golpea la pesca y amenaza con seguir asfixiando sectores de la Ciénaga Grande de Santa Marta. La comunidad de Nueva Venecia ahora lucha contra una maleza que se tomó el agua y les está quitando el sustento.
La Ciénaga Grande de Santa Marta sigue enfrentando una sobre sus aguas. La hydrilla verticillata, una planta acuática invasora de origen asiático, ha seguido expandiéndose por los canales y cuerpos de agua de la Ciénaga de Pajarales hasta convertirse en una amenaza ambiental y económica para comunidades como Nueva Venecia, donde cientos de familias viven exclusivamente de la pesca.
Los pescadores aseguran que la maleza está cerrando el paso en varios sectores, dificultando la navegación y reduciendo cada vez más las zonas donde pueden lanzar sus redes.
Por eso, mientras la hydrilla sigue extendiéndose como una alfombra verde sobre el agua, Corpamag que ha venido estudiando el problema puso en marcha una nueva estrategia para intentar frenar el avance de la planta antes de que el impacto sea mayor.
La batalla comenzó dentro del agua
La Corporación Autónoma Regional del Magdalena inició una prueba piloto de remoción manual en una hectárea de la Ciénaga de Pajarales.
La jornada se desarrolla con mano de obra de pescadores y habitantes de Nueva Venecia, quienes ahora pasan parte de sus días arrancando la maleza del agua en medio de altas temperaturas y condiciones difíciles.
La escena refleja el nivel de preocupación que existe en la zona. Hombres acostumbrados a sacar peces de la ciénaga hoy están sacando plantas invasoras para intentar recuperar los canales que lentamente comienzan a cerrarse.
La intervención hace parte de una serie de acciones impulsadas por Corpamag tras las mesas técnicas e institucionales convocadas para enfrentar la problemática ambiental.
Según explicó Juan David Posada, funcionario de la Subdirección Técnica de la entidad, esta nueva fase permitirá comparar qué tan efectiva resulta la alternativa frente al método mecánico que fue probado anteriormente.

“La idea es determinar cuál alternativa genera menores impactos y mejores resultados para el ecosistema”, explicó el funcionario.
“Agradecemos a CORPAMAG por esta gestión. Este trabajo genera ingresos para los pescadores y representa una esperanza para encontrar soluciones a esta problemática”, manifestó.
La hydrilla sigue bajo observación
La expansión de esta planta invasora mantiene en alerta a las autoridades ambientales debido a los efectos que puede generar sobre el ecosistema lagunar.
La hydrilla tiene la capacidad de crecer rápidamente y formar capas densas que alteran la circulación del agua, afectan el oxígeno y modifican las dinámicas naturales de los cuerpos hídricos.

Por eso, paralelo a la remoción manual, CORPAMAG adelanta monitoreos y toma de muestras de agua y sedimentos para analizar las condiciones fisicoquímicas e hidrobiológicas de la ciénaga antes, durante y después de las intervenciones.
Los análisis buscan determinar el verdadero impacto ambiental de la planta y establecer qué estrategia resulta más efectiva para futuras acciones a gran escala.
Un cambio en el río Magdalena podría estar frenando la maleza
Mientras avanzan las pruebas, los técnicos comenzaron a detectar otro fenómeno que podría estar influyendo en el comportamiento de la hydrilla.

Según las observaciones preliminares, los bajos niveles del río Magdalena estarían reduciendo el ingreso de agua dulce a algunos sectores de la Ciénaga Grande, aumentando así los niveles de salinidad.
Ese cambio podría estar afectando las condiciones que favorecen la expansión de la hydrilla.
De hecho, en puntos cercanos al Caño Aguas Negras, uno de los principales accesos de material vegetal desde el río Magdalena, algunos monitoreos de campo ya muestran una aparente disminución de hydrilla.

Sin embargo, Corpamag aclaró que todavía se trata de observaciones iniciales y que será el resultado de los análisis de laboratorio el que permitirá confirmar científicamente qué está ocurriendo dentro del ecosistema.
Mientras tanto, en Nueva Venecia la preocupación sigue creciendo.
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La hydrilla continúa flotando sobre la ciénaga y los pescadores saben que, si el agua termina cerrándose, también podría cerrarse la única fuente de sustento que les queda.
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