Petro blindó la Sierra Nevada: nuevo decreto protege 348 sitios sagrados y frena amenazas sobre la Línea Negra


Tras años de disputas jurídicas y presiones sobre territorios ancestrales, el Gobierno Nacional firmó un nuevo decreto que fortalece la protección de la Línea Negra en la Sierra Nevada de Santa Marta. La medida reconoce 348 espacios sagrados de los pueblos indígenas y busca cerrarles el paso a proyectos y actividades que puedan afectar el equilibrio espiritual y ambiental del territorio.

La pelea por proteger el corazón espiritual de la Sierra Nevada volvió a llegar hasta el escritorio presidencial.

El presidente Gustavo Petro firmó el nuevo decreto de la Línea Negra, una normativa con la que el Gobierno Nacional intenta blindar jurídicamente cientos de sitios sagrados de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, territorios que durante años han estado expuestos a disputas por proyectos urbanísticos, explotación de recursos y presiones sobre uno de los ecosistemas más importantes del país.

La decisión reconoce oficialmente 348 espacios ancestrales pertenecientes a las comunidades arhuaca, kogui, wiwa y kankuama. Para los pueblos indígenas, estos lugares representan mucho más que puntos geográficos: son sitios donde, según su cosmovisión, se sostiene el equilibrio espiritual de la naturaleza y de la vida.

El decreto que revive tras la caída judicial

La firma del nuevo decreto llega apenas meses después de un fuerte golpe jurídico.
A mediados de febrero de 2026, el Consejo de Estado anuló el decreto anterior tras una demanda presentada en 2019 por el abogado Yefferson Mauricio Dueñas Gómez, hoy viceministro de Justicia. La decisión dejó en el aire buena parte de las garantías que protegían la Línea Negra y obligó al Gobierno Nacional a rehacer procesos de concertación con comunidades indígenas y afrodescendientes.

La caída de la normativa generó preocupación entre líderes indígenas y sectores ambientalistas que advertían el riesgo de que los territorios sagrados quedaran otra vez vulnerables frente a intereses externos.

Por eso, durante las últimas semanas se desarrollaron nuevas mesas de diálogo para corregir vacíos jurídicos y reconstruir el documento que finalmente terminó firmado por el presidente Petro.

La batalla por la Línea Negra

La Línea Negra ha sido durante décadas uno de los puntos más sensibles alrededor de la Sierra Nevada de Santa Marta.

Se trata de una delimitación espiritual y territorial que conecta montañas, playas, ríos, lagunas y distintos espacios considerados sagrados por los pueblos indígenas. Dentro de esa visión ancestral, cualquier intervención sobre esos puntos puede alterar el equilibrio natural y espiritual del territorio.

Ahí es donde aparecen las tensiones.

Durante años, comunidades indígenas han denunciado afectaciones derivadas de proyectos económicos, construcciones, explotación de recursos naturales y transformaciones urbanísticas cerca de zonas consideradas esenciales dentro de su cultura.

Con el nuevo decreto, el Gobierno busca fortalecer la defensa jurídica de esos espacios y establecer mayores garantías para impedir impactos ambientales o intervenciones que puedan alterar el ecosistema de la Sierra Nevada.

“El corazón del mundo”

En un pronunciamiento oficial, el presidente Petro aseguró que la medida busca proteger tanto a las comunidades indígenas como a las negritudes que habitan la Sierra Nevada.

El nuevo decreto de la Línea Negra protege a la Sierra Nevada de Santa Marta y a las comunidades indígenas y las negritudes que viven allí”, expresó el mandatario.

La Sierra Nevada, conocida por los pueblos originarios como el “corazón del mundo”, vuelve así al centro del debate nacional sobre derechos ancestrales, conservación ambiental y autonomía territorial.

Un triunfo para los pueblos indígenas

Para las comunidades indígenas y afrodescendientes, la firma del decreto representa un avance importante después de años de luchas jurídicas y reclamos históricos.

La medida devuelve seguridad legal sobre territorios considerados sagrados y refuerza el reconocimiento estatal hacia espacios que las comunidades consideran vitales para la preservación cultural y ambiental de la Sierra Nevada.

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Mientras sectores económicos y urbanísticos observan con atención el alcance que tendrá la nueva normativa, en la Sierra el mensaje que dejan las autoridades indígenas es otro: la defensa del territorio ancestral sigue siendo una pelea abierta y permanente.


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