Estudiante de Valledupar no se conformó con primeros resultados en pruebas Saber, las repitió y sacó el mejor puntaje de Colombia


En su segundo intento, una joven vallenata logró 495 puntos sobre 500 y alcanzó el mejor resultado del país en las Pruebas Saber 11 Calendario B 2026, tras meses de preparación y disciplina para cumplir su sueño de estudiar Medicina.

Lo que para muchos estudiantes habría significado aceptar una derrota, para una joven de Valledupar terminó convirtiéndose en el impulso más grande de su vida.

Una estudiante después de presentar el ICFES por primera vez y sentir que el resultado no era suficiente para alcanzar su meta profesional, decidió volver a empezar desde cero. Meses después, terminó consiguiendo el puntaje más alto de Colombia.

No fue un golpe de suerte, es el resultado de muchísimo esfuerzo”, dijo visiblemente emocionada.

Esa joven es Mariana Liceth Tafur Lúquez, una estudiante de 17 años, perteneciente a la etnia kankuama y residente del barrio Los Caciques de Valledupar, que convirtió la frustración en disciplina y el fracaso en motivación. Antes del reconocimiento nacional y de los mensajes de admiración que hoy recibe, hubo presión, agotamiento y largas jornadas de estudio marcadas por una sola meta: ingresar a Medicina en una universidad pública.

Para Mariana el primer intentó no resultó como esperaba. La primera vez que presentó las Pruebas Saber 11 obtuvo 377 puntos, una calificación destacada, pero insuficiente para el objetivo que llevaba años persiguiendo. El resultado la golpeó emocionalmente. Sintió que tanto esfuerzo no había dado el resultado esperado y por momentos pensó que el camino se hacía más difícil.

Fue un golpe duro, porque yo quería Medicina y sabía que ese puntaje no me alcanzaba”, recuerda. Sin embargo, en medio de la decepción apareció el apoyo de su madre, quien terminó convenciéndola de no renunciar a lo que quería.

Ella me decía que sí podía lograrlo, que no me rindiera y que volviera a intentarlo”, cuenta Mariana. Ahí comenzó el verdadero reto.

Entre enero y marzo reorganizó completamente su rutina. Sus días empezaban temprano y muchas veces terminaban entrada la madrugada. Estudiaba entre 10 y 12 horas diarias, relató, resolviendo simulacros, fortaleciendo comprensión lectora y aprendiendo a manejar la presión que representa una prueba de ese nivel.

“Había días en los que estudiaba hasta muy tarde y volvía a levantarme temprano para seguir”, explica.

Pero no se trataba solamente de memorizar contenidos. Mariana entendió que el ICFES exige análisis, interpretación y control mental. “El ICFES no es memorizar. Uno tiene que aprender a entender y analizar”, asegura como parte de su éxito.

Por eso, además del estudio, empezó a trabajar en estrategias para dominar los nervios durante el examen: pausas breves, respiración y concentración para no dejarse vencer por la ansiedad.

Los nervios siempre van a aparecer, pero uno tiene que aprender a manejarlos”, dice.

Sacrificios para destacarse

El proceso también estuvo acompañado de sacrificios personales. Durante varios meses tuvo que alejarse de actividades que disfrutaba, como el voleibol y parte de su vida social, para enfocarse completamente en la meta que se había trazado.

La lectura se convirtió en una de sus herramientas más importantes. Desde niña desarrolló el hábito de leer constantemente y con el tiempo eso fortaleció su capacidad de comprensión y análisis.

Una persona que lee no vive un solo mundo, vive muchísimos”, afirma la joven. Literatura clásica, fantasía, romance y autores como Shakespeare hicieron parte de su proceso formativo mucho antes del examen.Sin embargo, el camino no estuvo libre de obstáculos. Durante la preparación enfrentó problemas de salud y momentos de agotamiento físico y emocional. Aun así, nunca abandonó la idea de volver a intentarlo.

“La vida siempre va a poner dificultades, pero si uno quiere algo de verdad, busca la manera”, expresa.

Después de arduo trabajo la recompensa llegó una noche cargada de tensión. Después de horas esperando que la página del ICFES funcionara por las fallas en el sistema, finalmente apareció el resultado frente a la pantalla: 495 puntos sobre 500.

Fue un grito de alegría”, recuerda Mariana. El esfuerzo había valido la pena.

Con ese puntaje no solo se convirtió en la estudiante con mejor resultado del país en las Pruebas Saber 11 Calendario B 2026, sino que además obtuvo calificación perfecta en Lectura Crítica, Matemáticas, Ciencias Sociales y Ciencias Naturales. En Inglés alcanzó 87 puntos.

Ahora, con el objetivo cumplido, mantiene intacto el sueño que la llevó a repetir el examen cuando muchos habrían desistido: estudiar Medicina y dedicar su vida al servicio de otras personas.

“La medicina nunca se termina de estudiar y me gusta servir a las personas”, señala.

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Su historia hoy se convirtió en un ejemplo de perseverancia para miles de estudiantes del Cesar y de todo el país. Porque más allá del puntaje perfecto, lo que realmente terminó marcando la diferencia fue la decisión de no rendirse cuando sintió que había fallado.


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