
Con tiros de fusil acabaron con líder social y cinco acompañantes: la camioneta de la UNP quedó convertida en una tumba sobre la vía
Freiman David Velásquez, presidente departamental de Juventudes de Norte de Santander y líder campesino del Catatumbo, fue asesinado junto a dos escoltas, dos mujeres y otro acompañante en una emboscada armada registrada en zona rural de Ábrego. El ataque, ejecutado con fusiles, volvió a encender las alarmas por la violencia contra líderes sociales en el país.
La carretera terminó bañada de sangre y perforada por ráfagas de fusil. Dentro de una camioneta asignada por la Unidad Nacional de Protección quedaron los cuerpos de seis personas que intentaron cruzar una de las zonas más golpeadas por la guerra en Norte de Santander. Ninguno sobrevivió.
Entre los muertos estaba Freiman David Velásquez, reconocido líder social del Catatumbo, presidente departamental de Juventudes de Norte de Santander e integrante de la Asociación por la Unidad Campesina del Catatumbo, ASUNCAT. El hombre contaba con esquema de seguridad, pero ni los escoltas ni el blindaje evitaron la masacre.
El ataque ocurrió en la vereda Oropoma, sobre el corredor vial que conecta a Ábrego con Ocaña, una zona marcada por la presencia de grupos armados ilegales y constantes disputas territoriales.
La emboscada fue directa y mortal
Las primeras versiones indican que hombres armados interceptaron la camioneta y abrieron fuego con armas de largo alcance. Las ráfagas impactaron violentamente el vehículo y dejaron sin posibilidad de reacción a quienes iban dentro.
Cuando las autoridades llegaron al lugar encontraron una escena devastadora: cuerpos dentro y alrededor de la camioneta, vidrios destruidos y múltiples impactos de bala atravesando las puertas y ventanas del automotor.
Junto a Freiman David Velásquez fueron asesinados Sebastián Murillo y Robinson Carvajalino, quienes harían parte de su esquema de protección. También murió Mayerlis Joselin Hernández Ramírez. Las autoridades trabajan en la plena identificación de las otras víctimas.
El reporte preliminar señala que los fallecidos eran cuatro hombres y dos mujeres.
El Catatumbo vuelve a quedar bajo miedo
La muerte de Freiman golpeó de frente a organizaciones campesinas y juveniles del departamento. Era una figura reconocida en procesos sociales y comunitarios en el Catatumbo, una región donde ejercer liderazgo sigue significando caminar bajo amenaza constante.
El hecho volvió a abrir la discusión sobre las garantías de seguridad para líderes sociales en Colombia. Freiman tenía protección estatal, se movilizaba en un vehículo de la UNP y aun así terminó asesinado en medio de una emboscada armada.
La violencia en esta zona ha convertido muchas carreteras rurales en corredores de muerte. Allí los grupos ilegales imponen control armado, ejecutan retenes clandestinos y vigilan cada movimiento de quienes transitan por el territorio.
La sombra del ELN aparece en la investigación
Tras conocerse la masacre, la Policía Nacional desplegó operativos junto a las Fuerzas Militares y funcionarios de la Fiscalía General de la Nación para intentar esclarecer lo ocurrido.
Las primeras verificaciones apuntan a que en esta zona delinquen integrantes del Frente Camilo Torres Restrepo del ELN. Sin embargo, las autoridades judiciales serán las encargadas de determinar oficialmente quiénes ejecutaron el atentado y cuáles fueron los móviles.
Mientras avanzan las investigaciones, en el Catatumbo otra familia prepara funerales y otra organización social pierde a uno de sus líderes más visibles.
La camioneta que debía protegerlos terminó convertida en la escena de una ejecución múltiple que volvió a demostrar que, en varias regiones del país, portar un esquema de seguridad ya tampoco garantiza seguir con vida.
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