Minsalud revela irregularidades en sistema de salud: “a 154 mujeres las operaron del pene”


El hallazgo abrió la puerta a un esquema mayor que incluye cobros a más de 300.000 muertos y medicamentos inflados hasta siete veces.

El fraude se cayó por lo más evidente: una factura imposible de ocultar. En los registros del sistema de salud aparecían mujeres operadas de pene. Ese dato, absurdo, fue la grieta que permitió descubrir cómo se estaban inflando cuentas y desviando recursos públicos.

El momento en que todo se destapa

El Ministerio de Salud, dirigido por Guillermo Jaramillo, activó nuevos controles para revisar la facturación de las EPS. Al cruzar datos clínicos con los registros administrativos, empezaron a aparecer inconsistencias.

Primero fueron procedimientos repetidos. Luego cirugías sin sustento. Hasta que surgió el dato que rompió cualquier lógica médica: 154 mujeres figuraban como pacientes de intervenciones de pene.

Ese hallazgo encendió las alarmas y obligó a revisar miles de cuentas más a fondo.

Lo que parecía un error terminó mostrando un patrón. Las auditorías revelaron pacientes con múltiples cirugías de apéndice registradas en tiempos incompatibles con la recuperación médica.

Las EPS estaban cargando procedimientos inexistentes o duplicados para aumentar el valor de las facturas. Las llamadas “aberraciones”, como las calificó el ministro, dejaron en evidencia que el problema no era aislado.

Cuando los muertos también facturan

Al profundizar la revisión, el fraude escaló. Más de 300.000 personas fallecidas seguían apareciendo como usuarias activas del sistema.

A sus nombres se les cargaban consultas, tratamientos y procedimientos que nunca pudieron recibir. El sistema pagaba por servicios dirigidos a pacientes que ya no existían.

El negocio de los medicamentos inflados

La misma lógica se replicó en la compra de fármacos. Un caso concreto dejó al descubierto la magnitud del sobrecosto: un medicamento facturado en 600 millones de pesos cuando su valor real es de 80 millones.

La diferencia se convirtió en ganancia para quienes manipulaban las cuentas. Mientras tanto, el gasto en medicamentos ya consume el 25% del presupuesto de salud del país.

Con las evidencias sobre la mesa, el Ministerio concluyó que se trata de un modelo sistemático: procedimientos ficticios, pacientes inexistentes y precios inflados como mecanismo para drenar dinero del Estado.

El caso de las cirugías de pene a mujeres fue solo la puerta de entrada. Detrás apareció una estructura que convirtió la salud en un negocio basado en registros falsos.

La reacción del Gobierno

El Gobierno Nacional anunció el refuerzo de los controles para evitar que estas prácticas sigan afectando el sistema.

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El diagnóstico quedó claro desde el primer hallazgo: cuando una mujer aparece operada de pene en una factura, el problema ya dejó de ser técnico y se convirtió en un fraude abierto.


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