
200 millones por los fusileros: así intenta el Estado cazar a los asesinos de cinco jóvenes en Maicao
Tras la masacre en Villa Mery, autoridades ofrecen millonaria recompensa y refuerzan la seguridad con más uniformados en un municipio dominado por el miedo.
Doscientos millones de pesos ofrece el Estado por información que permita ubicar y capturar al comando armado que ejecutó a cinco jóvenes en una tienda de Maicao. La sangre sigue fresca y la respuesta oficial no tardó en llegar: pagar para que alguien hable y entregue a los responsables.
La Alcaldía de Maicao y la Gobernación de La Guajira decidieron poner el dinero como principal herramienta para romper el silencio que rodea la masacre ocurrida en el barrio Villa Mery.
La bolsa de hasta 200 millones de pesos será entregada a quien aporte información precisa que conduzca a la identificación y captura de los autores materiales e intelectuales del ataque. La instrucción es clara: encontrar a quienes dispararon y a quienes ordenaron la ejecución.
Las autoridades insisten en que el manejo de la información será reservado, buscando garantizar la seguridad de los posibles informantes en un territorio donde hablar puede costar la vida.
Un consejo de seguridad marcado por la presión
El anuncio se hizo en un consejo extraordinario de seguridad liderado por el alcalde encargado, Alain Andrioli, donde el tema central fue cómo responder a un crimen que sacudió a toda La Guajira.
La prioridad quedó definida: acelerar la investigación judicial y generar resultados operativos en el menor tiempo posible. La recompensa se convirtió en el eje de esa estrategia.
El mensaje institucional apunta a una sola dirección: que alguien rompa el miedo.
Más uniformados para un territorio en tensión
Como complemento a la recompensa, el Brigadier General Wharlinton Iván Gualdrón confirmó el envío de 60 uniformados adicionales para reforzar la seguridad en Maicao.
Este nuevo pie de fuerza trabajará junto a unidades de inteligencia que ya analizan lo ocurrido, cruzando información, reconstruyendo rutas y tratando de identificar la estructura armada detrás del ataque.
La zona, marcada por su condición fronteriza, vuelve a estar bajo máxima vigilancia.
Un territorio que sigue paralizado
Mientras el Estado ofrece dinero y despliega uniformados, en las calles de Maicao el miedo sigue intacto. Comerciantes cierran temprano, vecinos evitan hablar y la tensión se respira en cada esquina.
La masacre dejó más que cinco víctimas. Dejó una comunidad golpeada, desconfiada y en silencio.
Ahora todo depende de quién se atreva a hablar… y de si esos 200 millones logran sacar a los responsables de la sombra antes de que desaparezcan.
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