
Una madre destrozada: la violencia le mató a sus dos hijos en menos de tres meses
Un joven de 21 años fue asesinado a tiros en un polideportivo de Soledad. Es el segundo hijo que pierde una misma madre en menos de tres meses. Ambos crímenes ocurrieron en el mismo barrio y bajo la misma modalidad: sicarios en motocicleta.
A una misma madre le mataron dos hijos en menos de dos meses. El segundo cayó a tiros en un parque del barrio Los Cedros, en Soledad, mientras estaba sentado en una banca. Los sicarios llegaron, dispararon y se fueron. Él quedó tirado. Minutos después, murió.
Ángel David Gómez Piza, de 21 años, estaba en el polideportivo del sector cuando fue sorprendido por dos hombres en motocicleta.
Uno de los atacantes se bajó del vehículo, sacó el arma y disparó varias veces. El joven recibió los impactos y cayó frente a quienes estaban en el lugar. El sicario volvió a la moto y escapó con su cómplice.
Las personas cercanas intentaron salvarle la vida. Lo subieron a una motocicleta y lo trasladaron de urgencia a un centro asistencial. El esfuerzo fue inútil. Minutos después, los médicos confirmaron su muerte.
Sin antecedentes, pero marcado por el entorno
Las autoridades confirmaron que Ángel David no tenía anotaciones judiciales. Su nombre no figuraba en procesos ni investigaciones.
Aun así, su historia ya estaba cruzada por la violencia. Su familia venía de un golpe reciente que aún no cicatrizaba.
El primer asesinato: enero no terminó y ya había muerto uno
El 5 de enero, en el mismo barrio, fue asesinado su hermano menor, Juan Camilo Gómez Piza, de 19 años. El ataque ocurrió en la terraza de una vivienda, en la calle 74A con carrera 16A, mientras compartía con conocidos.
Hombres armados llegaron sin advertencia y dispararon. En ese hecho murieron dos personas y una más resultó herida.
Según la Policía, Juan Camilo registraba antecedentes judiciales por porte ilegal de armas de fuego y tráfico de estupefacientes en 2023. También era señalado como presunto integrante del grupo delincuencial ‘Los Costeños’.

La misma escena, el mismo dolor
Dos ataques. El mismo barrio. La misma familia.
La violencia repitió el patrón: hombres armados en motocicleta, disparos sin aviso, víctimas jóvenes.
La diferencia es el impacto. Una madre que en enero enterró a un hijo, ahora tiene que despedir al segundo.
Las autoridades adelantan investigaciones para establecer si ambos crímenes están relacionados. Se analiza la posibilidad de retaliaciones o ajustes de cuentas.Hasta el momento no hay capturas ni responsables identificados.
El caso sigue abierto, mientras una familia enfrenta una pérdida doble que ninguna investigación puede reparar.
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