
Ejecutaron en gallera a uno de los más buscados en plena guerra criminal; lo señalan de traicionar al grupo de Nain con los JJ
Su decisión de pasar de los Conquistadores a su rival ‘Los J.J.’, lo habría convertido en objetivo de muerte. El crimen expone la crudeza de la disputa armada que tiene a La Guajira bajo fuego.
Josimar Enrique Torres Beltrán, uno de los 18 hombres más buscados de La Guajira, cayó a bala en una gallera de Riohacha, en un ataque calculado que deja al descubierto la guerra sin tregua entre estructuras criminales que se disputan el control del territorio.
Josimar no era un desconocido en el mundo criminal. Tenía 36 años y su nombre pesaba dentro de las estructuras ilegales que operan en el departamento. Había hecho parte de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra, organización que mantiene influencia en la región bajo el mando de Nain Pérez Toncel. Sin embargo, versiones indican que el hombre habría cambiado de bando recientemente para vincularse a la banda de ‘Los J.J.’. Ese movimiento lo dejó en la línea de fuego. En este tipo de disputas, las lealtades se pagan con sangre.
El ataque fue directo y sin margen de error
Eran cerca de las 9:00 de la noche del viernes 3 de abril. El club gallístico La Juega, ubicado en el barrio Las Tunas de Riohacha, estaba en plena actividad cuando dos hombres en motocicleta llegaron con un único propósito. Dispararon sin titubeos. No buscaron a nadie más.

Josimar cayó en el lugar, rodeado del ruido de los tiros y el desconcierto de quienes estaban en la gallera. Fue trasladado de urgencia a un centro asistencial, pero las heridas eran irreversibles. Murió minutos después.
En el mismo ataque, Juan Carlos Vargas Tapias resultó herido y permanece bajo atención médica.
Una guerra que no se detiene
El homicidio no es un hecho aislado. Es un capítulo más de la confrontación abierta entre el grupo del ‘Bendito Menor’ y ‘Los J.J.’, dos estructuras que hoy se disputan el control de economías ilegales en Riohacha y otros puntos de La Guajira.
De un lado, una organización consolidada bajo el mando de alias ‘Nain’.
Del otro, una facción integrada por exmiembros, delincuencia común y nuevos reclutas que buscan abrirse paso en el negocio criminal.
El resultado es una cadena de ataques selectivos, ajustes de cuentas y amenazas que mantienen a la ciudad bajo una tensión permanente.
Un mensaje en medio del conflicto
La forma en la que se ejecutó el crimen deja pocas dudas: hubo seguimiento, planificación y un objetivo claro. No fue un hecho improvisado. Fue un mensaje.
Las autoridades avanzan en las investigaciones para identificar a los responsables y establecer con precisión los móviles, aunque todo apunta a una retaliación directa dentro de la guerra entre bandas.
Riohacha, atrapada entre balas y silencios
En Las Tunas y barrios cercanos, el miedo volvió a instalarse. Los rumores de venganzas corren rápido, y la sensación de inseguridad crece con cada nuevo ataque.
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Riohacha sigue mostrando su cara más cruda: una ciudad donde cambiar de bando puede costar la vida y donde la violencia ya dejó de ser un episodio aislado para convertirse en una constante.
Aquí, las balas siguen dictando las reglas.
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