
La crisis por el uso de caballos en el Tayrona volvió a estallar tras la muerte de un equino en pleno recorrido turístico
Las imágenes del equino atrapado en una zona rocosa del Parque Tayrona volvieron a encender la indignación por las largas jornadas de carga y el uso de caballos en rutas peligrosas. Mientras crecen los llamados para reemplazar este sistema de transporte, los animales siguen enfrentando recorridos extremos bajo el peso de turistas y equipajes.
El caballo avanzó unos metros más y después se desplomó. El terreno era estrecho, resbaloso y rodeado de piedras enormes. Intentó sostenerse, pero perdió el equilibrio en una maniobra forzada sobre uno de los pasos más difíciles del sendero. Cayó de cabeza entre las rocas y quedó atrapado boca abajo. El peso de su propio cuerpo terminó fracturándole el cuello de manera instantánea.
La escena quedó grabada en videos y fotografías tomadas por visitantes que recorrían el sector durante el fin de semana. En cuestión de horas, las imágenes comenzaron a circular masivamente en redes sociales y reabrieron una discusión que lleva años sin resolverse en el Parque Nacional Natural Tayrona: el uso de caballos para transportar personas en rutas de alta complejidad.
La muerte del animal volvió a golpear la sensibilidad de cientos de usuarios que, una vez más, cuestionan las condiciones en las que trabajan los equinos dentro de la reserva natural.
Un problema que sigue sin solución
El debate sobre el maltrato animal en el Tayrona vuelve cada cierto tiempo acompañado de imágenes dolorosas. Caballos exhaustos, heridas en las patas, colapsos físicos y jornadas interminables forman parte de una problemática que sigue creciendo mientras las soluciones se quedan en anuncios.
Durante años, Parques Nacionales ha planteado alternativas para reemplazar este tipo de transporte hacia algunas playas del parque. Sin embargo, las propuestas todavía chocan con la resistencia de quienes dependen económicamente de esta actividad y la consideran su único sustento.
Mientras el desacuerdo continúa, los animales siguen recorriendo diariamente senderos empinados, caminos angostos y terrenos inestables cargando turistas y equipajes bajo temperaturas extremas.
El accidente más reciente volvió a dejar en evidencia las condiciones de riesgo en las rutas autorizadas para el tránsito de carga y pasajeros.
Senderos peligrosos y maniobras extremas
Según los testimonios conocidos tras la emergencia, uno de los mayores problemas es el estado de los caminos. Los senderos carecen de superficies firmes y en varios tramos apenas permiten el paso de una persona o un animal.
Los caballos deben atravesar pendientes pronunciadas, piedras húmedas y zonas cercanas a pequeños acantilados mientras soportan el peso de los usuarios. En algunos sectores, cualquier movimiento en falso puede terminar en tragedia.
La ciudadana que documentó el accidente relató que el equino intentó superar un paso confinado antes de perder totalmente la estabilidad. El desplome fue violento. El animal quedó atrapado entre grandes rocas y murió prácticamente en el lugar debido a la fractura cervical provocada por la presión de su propio cuerpo.
Las imágenes desataron indignación inmediata.
“Esto no puede seguir pasando”
Tras la difusión del caso, las redes sociales se llenaron de mensajes exigiendo controles reales, investigaciones y sanciones. Muchos usuarios cuestionaron por qué todavía se permite el tránsito de animales en senderos que consideran peligrosos incluso para los visitantes.
Las críticas también apuntaron a la ausencia de vigilancia visible en las rutas más complejas y a la falta de medidas de fondo para impedir nuevos casos de maltrato o colapsos físicos.
El reclamo ciudadano ahora exige una revisión urgente de la viabilidad de estos caminos de herradura y una intervención inmediata de las autoridades ambientales para establecer responsabilidades.
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