La trajeron para matarla: el violento crimen de mujer wayuu hallada torturada en una trocha de Nueva Granada


La mujer de 36 años, apareció acribillada y con signos de tortura en zona rural del Magdalena. Nadie en el pueblo la conocía. El mismo día, a pocos metros, hallaron otro cadáver. Las autoridades investigan si ambos crímenes están conectados y qué hacía la víctima en un territorio dominado por estructuras armadas.

La mataron con sevicia y la dejaron tirada en una trocha como si nadie fuera a reclamarla. Alessandra Villegas, una mujer descendencia wayuu de 36 años, apareció con múltiples disparos —varios en el rostro— en zona rural de Nueva Granada. Nadie en el pueblo sabe quién era, ni por qué llegó, ni con quién se encontró antes de que la torturaran y la ejecutaran.

El cadáver fue encontrado en la vía que conecta la finca Irán con la vereda El Toro. Ya no es un cuerpo sin nombre. Las autoridades confirmaron su identidad: oriunda de Ácari, Norte de Santander, descendiente de la etnia wayuu.

Su cuerpo hablaba de violencia extrema. No fue un ataque rápido. Hubo tortura, hubo saña y luego disparos que buscaron borrar su rostro. El mensaje fue claro: alguien quiso castigarla y desaparecer cualquier rastro.

Pero lo que más inquieta es lo que rodea su presencia en el lugar. Alessandra no vivía en Nueva Granada. Nadie la reconoce. Nadie la vio llegar. Nadie puede explicar qué hacía en una zona rural donde el silencio pesa más que las palabras.

Dos muertos, el mismo día, el mismo miedo

El caso dejó de ser aislado pocas horas después. Ese mismo día, en la vereda Playas, también fue hallado el cuerpo de un hombre asesinado a tiros.

Las escenas guardan similitudes: abandono en zona rural, impactos de bala y un contexto de violencia que no parece casual. El hombre sigue sin ser identificado, pero su muerte, tan cercana en tiempo y lugar, encendió las alarmas.

Las autoridades no descartan que ambos crímenes estén relacionados. La hipótesis de una conexión crece con cada dato que aparece, aunque aún no hay confirmaciones oficiales.

Un territorio marcado por la guerra silenciosa

La vereda El Toro, donde apareció Alessandra, está bajo la sombra de estructuras armadas ilegales como el Clan del Golfo. Es una zona donde la ley se diluye y las decisiones se imponen con fusiles.

Ese contexto convierte cada crimen en un rompecabezas más complejo. Las preguntas se multiplican:¿Fue llevada hasta allí? ¿Cayó en una red? ¿Fue señalada por alguien?
Por ahora, las autoridades avanzan sin respuestas claras. Ninguna hipótesis ha sido descartada, pero tampoco hay certezas.

La incógnita que deja la muerte

El caso de Alessandra Villegas no solo expone la brutalidad del crimen, también deja al descubierto un vacío inquietante: una mujer que aparece en un territorio extraño, es torturada, ejecutada y nadie puede explicar por qué.

Nueva Granada vuelve a sentir el peso del miedo. Dos cuerpos en un mismo día, en caminos rurales, en plena Semana Santa, rompen cualquier idea de tranquilidad.

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Y mientras la investigación avanza, queda una escena imposible de ignorar: una mujer que nadie vio llegar, que murió con violencia extrema, y cuya historia aún sigue incompleta.


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