El impresionante arsenal de guerra del Clan del Golfo, que encontraron escondido en una vivienda en El Retén


Operativos simultáneos en el Magdalena dejaron diez capturados y la incautación de armamento de alto poder que evidencia la capacidad bélica del Clan del Golfo en la zona. La Policía golpeó su estructura armada, financiera y logística.

Lo que la Policía encontró en El Retén, Magdalena no es un botín cualquiera. Es un retrato crudo de guerra. Tres fusiles, una mini uzi, cientos de cartuchos, proveedores listos para disparar sin pausa, radios de comunicación y hasta un brazalete EGC. No es un inventario menor. Es la prueba de que en esta parte del departamento hay estructuras armadas que operan con poder, con organización y con capacidad de fuego suficiente para sembrar miedo.

El hallazgo ocurrió en el corregimiento Honduras, donde dos hombres fueron capturados en flagrancia en medio de un operativo que dejó al descubierto el músculo armado del Clan del Golfo. No estaban improvisando. Tenían armas largas, automáticas, equipamiento táctico y comunicación constante. Estaban listos para actuar.

El coronel Alexander Martín Eljadue, comandante del Departamento de Policía Magdalena, lo confirmó: en el marco de la operación “Zeus” se ejecutaron acciones simultáneas que permitieron golpear directamente a estas estructuras criminales. Diez capturas en total, entre ellas dos en flagrancia y ocho por orden judicial. Pero más allá de los números, lo que impacta es lo que había detrás: una maquinaria criminal en pleno funcionamiento.

El arsenal incautado no solo habla de poder, también de intención. Con ese tipo de armamento se intimida, se controla, se somete. Es el mismo que se usa para sostener redes de extorsión, para ajustar cuentas, para imponer silencio en zonas donde la ley se enfrenta a plomo.

Otros golpes fuertes en Magdalena

Mientras en El Retén caían los hombres armados, en Plato se desarrollaba otro frente de la operación.

Allí, seis integrantes del grupo delincuencial “Los Silenciosos” fueron capturados por orden judicial.

Estaban señalados de hurto calificado, pero también cargan con un historial más oscuro: un intento de homicidio en noviembre de 2025, cuando una persona fue gravemente herida en medio de un robo. En su poder tenían celulares y motocicletas usadas para delinquir.

La operación no terminó ahí. En Pedraza y en la zona rural de El Difícil, otros dos hombres fueron capturados, uno de ellos en flagrancia por porte ilegal de armas. Según inteligencia, harían parte del Clan del Golfo y tendrían roles claves en la dinamización de extorsiones en municipios como Tenerife, Pedraza y Zapayán. Es decir, no solo armas: también control territorial y presión económica sobre la población.

El mensaje es claro, pero la realidad también. El golpe existe, pero lo que deja al descubierto es más profundo: el Clan del Golfo no solo está presente en el Magdalena, está armado, organizado y operando con estructura. Lo incautado no es casualidad, es evidencia de una red criminal con hombres, recursos y logística.

La Policía habla de afectación directa a la capacidad delictiva. Y lo es. Pero también es una advertencia de lo que hay detrás de cada extorsión, amenaza y disparo que rompe la noche en estos municipios: un poder armado organizado que se mueve con estrategia y que sigue intentando imponerse.

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En El Retén, lo que quedó tras el operativo no fue solo un allanamiento exitoso. Fue la radiografía de una guerra en los territorios, donde las armas hablan primero y la tranquilidad llega después, si es que llega.


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