Cobradiario fue a cobrar una deuda y lo mataron a cuchillazos: carnicero luego de cometer el crimen siguió trabajando con normalidad


Carlos Eduardo Perdomo fue atacado con un cuchillo mientras exigía un pago. El presunto agresor fue capturado, pero la decisión de otorgarle prisión domiciliaria desató indignación en la familia.

Carlos Eduardo Perdomo llegó a cobrar un dinero y salió convertido en víctima de un ataque brutal que terminó con su vida. El reclamo que debía resolverse en palabras escaló en segundos hasta convertirse en un homicidio.

Todo ocurrió en una plaza de mercado del barrio La Estación, en Ibagué.

Perdomo, de 30 años, trabajaba en el cobro de préstamos informales. Ese día cumplía con una rutina conocida: visitar a un deudor, exigir el pago y continuar su jornada. Pero esta vez no encontró dinero. Encontró violencia.

La discusión que terminó en muerte

El presunto agresor fue identificado como Paulo Andrés Osorio Quintero, de 46 años, carnicero del sector. Según la información preliminar, entre ambos se desató una discusión por la deuda pendiente.

La tensión subió rápido. Testigos relataron que lo que comenzó como un intercambio de palabras se salió de control en cuestión de segundos. En medio del altercado, Osorio Quintero habría tomado el mismo cuchillo con el que trabajaba y atacado a Perdomo.

Las heridas fueron graves. Letales. El caos se apoderó del lugar. Comerciantes y personas que estaban en la zona intentaron auxiliarlo. Fue trasladado de urgencia al hospital Federico Lleras Acosta, donde los médicos lucharon por salvarle la vida, pero no lo lograron.

Sobre las 9:00 de la noche se confirmó su muerte.

Pero la indignación no terminó con el ataque.

Testimonios, incluyendo el de la esposa de la víctima, aseguran que tras apuñalarlo, el agresor habría continuado trabajando con el mismo cuchillo, como si nada hubiera ocurrido. Una escena que estremeció a quienes conocieron el caso y que hoy profundiza el rechazo de la comunidad.

Las autoridades confirmaron que cámaras de seguridad registraron movimientos previos al hecho, material que ahora es clave para reconstruir con precisión cómo se produjo el ataque.

Agresor quedó libre

El presunto responsable fue capturado en flagrancia por la Policía Metropolitana y puesto a disposición de la Fiscalía, que lo procesa por el delito de homicidio.

Sin embargo, la decisión judicial de otorgarle prisión domiciliaria encendió la polémica.

Para la familia de la víctima, no es suficiente.

El abogado Alberto Barrios, representante de los familiares, cuestionó la medida y aseguró que se trata de un homicidio agravado por el uso de arma blanca.

“Estamos frente a un hecho de máxima gravedad. El ataque se dio con un cuchillo, en medio de una actividad cotidiana, y terminó con la vida de una persona. Esto debe tener una respuesta contundente de la justicia”, sostuvo.

Más allá del caso judicial, la muerte de Carlos Eduardo deja un vacío en su entorno.

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Era reconocido por su cercanía y por su pasión por el deporte. Practicaba disco volador y hacía parte del club Uro Monster, donde hoy lo recuerdan como un integrante activo y comprometido.


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