Reanudan ferry en Salamina tras días de parálisis: crisis por aislamiento obligó a operación en zona provisional


La suspensión del servicio dejó al municipio prácticamente incomunicado con el Atlántico, encareció productos y puso en riesgo el traslado de pacientes. Ahora, el ferry operará desde un punto provisional mientras se tramitan permisos.

El municipio no aguantaba más. Después de varios días sin ferry y la presión creciendo en las calles, las autoridades no tuvieron otra alternativa que reactivar el servicio, aunque fuera en condiciones provisionales.

Salamina estuvo al borde del colapso.

La suspensión del ferry no fue menor. Cortó la comunicación directa con el Atlántico, frenó el ingreso de insumos, complicó el abastecimiento de medicamentos y puso en riesgo el traslado de pacientes. Los precios empezaron a subir y el impacto se sintió de inmediato en los hogares.

La crisis social comenzó a escalar.

En medio de ese escenario, la Gobernación del Magdalena de Margarita Guerra anunció que el ferry volverá a operar, pero no en su punto habitual. Lo hará de manera provisional a 3,5 kilómetros, en la vía que conduce hacia Guáimaro, un tramo que ya cuenta con aval del Invías.

Es una solución de emergencia

El servicio había sido suspendido por una razón crítica: la operación del ferry estaba agravando la erosión costera en la zona. Las autoridades ambientales habían advertido que el tránsito constante estaba debilitando el terreno y podía desencadenar una emergencia mayor.

Aun así, el ferry siguió operando.

Durante semanas, las alertas fueron ignoradas. Hoy, en medio de la crisis, las críticas apuntan directamente a la Alcaldía de Salamina por no haber tomado decisiones a tiempo, pese a los llamados de las entidades competentes.

El resultado fue doble: daño ambiental y luego aislamiento.

La mesa técnica entre Gobernación, alcaldes, Corpamag, Invías y Procuraduría terminó reconociendo lo inevitable. El ferry es indispensable para la vida del municipio, pero no puede seguir funcionando sin control ni medidas de mitigación.

La orden ahora es clara: operar, pero con responsabilidad.

Para sostener esta solución temporal, la Alcaldía deberá convocar un Consejo Municipal de Gestión del Riesgo que permita declarar la calamidad pública. Ese documento será clave para obtener la autorización de Corpamag y legalizar el funcionamiento del nuevo punto.

Sin ese respaldo, el servicio vuelve a quedar en el aire.

Mientras tanto, en Salamina la urgencia es inmediata. La gente necesita movilizarse, los comerciantes requieren abastecimiento y los pacientes no pueden seguir esperando. El ferry vuelve porque la crisis obligó a hacerlo.

Pero el problema sigue ahí.

La erosión no se ha detenido. El riesgo ambiental continúa. Y la advertencia es la misma: si no se toman medidas de fondo, la historia puede repetirse, pero con consecuencias más graves.

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Por ahora, el ferry regresa. No como solución, sino como necesidad.


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