
No hay reversa: Pinedo y Petro ratifican el plan para generar agua potable en Santa Marta con desalinizadoras
Tras la incertidumbre generada por el presidente, el Gobierno nacional y la Alcaldía de Santa Marta ratificaron que las plantas desalinizadoras en Taganga y el sur se construirán. La promesa de resolver la crisis histórica del agua sigue en pie y ya tiene ruta definida.
No hay marcha atrás, ni freno. Las plantas desalinizadoras de Taganga y del sur de Santa Marta van. Así quedó definido tras una reunión de alto nivel entre el alcalde Carlos Pinedo Cuello y la viceministra de Agua Potable, Ruth Quevedo, en medio de un ambiente marcado por la presión, la expectativa y el ruido político que semanas atrás había sembrado dudas.
La incertidumbre había comenzado cuando el presidente Gustavo Petro cuestionó públicamente la ubicación de una de las plantas en el sur de la ciudad, una zona estratégica por su vocación turística. El mensaje fue suficiente para encender alarmas en Santa Marta: ¿se caía la solución más ambiciosa al problema histórico del agua?
La respuesta llegó con contundencia.
En el despacho del alcalde, rodeado de delegados del Gobierno nacional, la decisión se selló sin dejar espacio a dudas: los proyectos siguen adelante. No se detienen. No se replantean.
“Las plantas desalinizadoras de Taganga y del sur siguen adelante”, afirmó Pinedo, en un mensaje directo que buscó apagar la incertidumbre que ya se sentía en la ciudad.

La reunión no fue menor. A la mesa llegaron representantes de la Superintendencia de Servicios Públicos, la Comisión de Regulación de Agua Potable, el Departamento Nacional de Planeación y la Essmar. No era un encuentro más: era el momento de definir si Santa Marta avanzaba o retrocedía en la solución de uno de sus problemas más graves. Y la decisión fue avanzar.
El alcalde fue más allá. Aseguró que existe respaldo del Gobierno nacional y que los recursos están garantizados. Incluso recordó que el proyecto cuenta con un Certificado de Disponibilidad Presupuestal (CDP), lo que le da sustento financiero a la iniciativa.
“Hay toda la voluntad del señor presidente y de esta alcaldía para darle agua a la ciudad, resolver su crisis histórica. Seguiremos adelante hasta que sea una realidad”, dijo, dejando claro que el mensaje político que generó dudas no se tradujo en un cambio técnico o administrativo.
Pero detrás de esa afirmación hay algo más profundo: la presión de una ciudad que lleva décadas esperando una solución real.
Santa Marta no enfrenta una crisis reciente. Es un problema estructural que ha golpeado durante años a barrios enteros, donde el agua llega por horas, por días o, en algunos casos, simplemente no llega. La apuesta por las plantas desalinizadoras se convirtió en una de las soluciones más ambiciosas dentro del Plan de Desarrollo “Santa Marta 500+”, una hoja de ruta que promete transformar el sistema de acueducto y alcantarillado.
Por eso, cualquier señal de retroceso genera alarma.
Detalles de la reunión
El encuentro sirvió para alinear al Gobierno nacional y al distrito en una misma dirección. Las entidades presentes reiteraron su compromiso de trabajar de manera articulada para sacar adelante las obras y garantizar un sistema más eficiente y sostenible.
En otras palabras: el proyecto no solo sigue vivo, sino que entra en una fase de consolidación institucional.
“Quiero decirles a los samarios que tengan tranquilidad”, insistió el alcalde, en un intento por cerrar el capítulo de incertidumbre.

Pero la realidad es más dura que cualquier anuncio. Santa Marta no necesita más promesas. Necesita agua. Y en medio de ese escenario, las desalinizadoras se convierten en una apuesta que no admite errores. Si fallan, el golpe no será político: será social.
Por ahora, el compromiso está firmado. La decisión está tomada y la ciudad le sigue apostando a que esta vez sí será diferente.
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