
Lo buscaron 24 horas y lo encontraron muerto: identifican a conductor de tractocamión abandonado en vía a Bahía Concha
Tenía 33 años, era padre de tres hijos y residente del barrio 11 de Noviembre, fue hallado sin vida en una vía destapada que conduce a Bahía Concha. Había sido reportado como desaparecido desde el domingo. No tenía documentos. Lo mataron y lo dejaron tirado al borde del camino.
El cuerpo que apareció abandonado en la trocha hacia Bahía Concha ya tiene nombre: Andrey Alfonso Meléndez, 33 años, conductor de tractocamión, trabajador, padre de tres hijos.
Salió de su casa el domingo al mediodía. No volvió.
Durante más de 24 horas su familia lo llamó sin respuesta. Caminaron, preguntaron, buscaron en hospitales y estaciones de Policía. El teléfono sonaba en el vacío. Cada minuto era una presión en el pecho. Hasta que el lunes en la tarde alguien avisó que había un cuerpo en la trocha.
Pescadores y transeúntes lo vieron primero. Estaba tendido a un costado del camino, en una zona apartada. Sin documentos. Con camisilla blanca, pantalón claro y un tatuaje en el hombro derecho. Al principio no era Andrey. Era un cadáver sin nombre bajo el sol. El tatuaje habló por él.
Horas después, las verificaciones oficiales confirmaron lo que la familia temía. El hombre hallado en la vía destapada era el mismo que había salido de su vivienda en el barrio 11 de Noviembre el día anterior y nunca regresó.
Unidades de la Sijín realizaron el levantamiento y trasladaron el cuerpo al Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses en Santa Marta, donde avanzan los estudios para determinar con exactitud cómo lo mataron.
En su barrio la noticia cayó como un golpe seco. Andrey no era un desconocido. Era el conductor que madrugaba, el vecino que trabajaba para sostener a su hogar. Hoy sus tres hijos quedan con una ausencia imposible de llenar.
La trocha hacia Bahía Concha, ruta de trabajadores y visitantes, terminó convertida en escena de muerte. Allí lo dejaron. Como si su vida no valiera nada.
Hasta ahora no hay un móvil claro ni capturas. Las autoridades hablan de recolección de evidencia y análisis de información. La investigación apenas comienza.
Pero para su familia ya no hay investigación que cambie la realidad: Andrey dejó de ser un desaparecido y pasó a ser otra víctima más en la lista de la violencia que sigue golpeando a Santa Marta.
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