La mataron y la tiraron en un arroyo; en su casa ya habían sacado a dos jóvenes para asesinarlos


El asesinato de la mujer, hallada acribillada en el arroyo San Blas, destapó una cadena de hechos violentos ocurridos horas antes en Malambo, donde un adolescente fue ejecutado y una menor quedó gravemente herida. Las autoridades investigan si los tres casos están ligados a una misma retaliación criminal.

El cuerpo de Julieth Paola Camacho López, de 35 años, fue encontrado en la mañana del miércoles entre la maleza del arroyo San Blas, cerca del barrio Villa Aida. Tenía impactos de arma de fuego y había sido abandonado en un punto apartado, escogido, según las autoridades, para ocultar el crimen y retrasar su hallazgo.

El lugar no mostraba señales de peleas ni de violencia. La escena era clara para los investigadores: Julieth Paola no murió allí. Fue asesinada en otro sitio y luego trasladada hasta el arroyo. Su cuerpo yacía entre arbustos, desechos y tierra húmeda, en una zona poco transitada, donde el silencio terminó siendo cómplice del crimen durante varias horas.

Vecinos del sector dieron aviso a la Policía tras notar una figura inmóvil entre la vegetación. Al acercarse, confirmaron que se trataba de una mujer sin vida. El área fue acordonada de inmediato mientras unidades de la SIJIN y del CTI de la Fiscalía adelantaban la inspección judicial y la recolección de evidencias.

Con el paso de las horas, el caso tomó un giro que encendió las alarmas.

Una víctima que conecta dos escenas de sangre

Las autoridades establecieron que Julieth Paola Camacho López residía en una vivienda del barrio Gladiador, el mismo lugar del que, horas antes, dos adolescentes fueron sacados a la fuerza por hombres armados.

Ese dato convirtió su asesinato en la pieza clave para entender lo ocurrido durante la madrugada. En la vía Circunvalar de la Prosperidad, en el tramo Malambo–Caracolí, fue encontrado sin vida Jhoandris Joel Valega PúaJhoandris Joel Valega Púa, de 16 años, con varios impactos de bala y con manos y pies atados. A su lado quedó Adriana Lucía Ortiz Hernández, de 17 años, gravemente herida y hoy bajo pronóstico reservado.

De acuerdo con el relato preliminar de la joven sobreviviente, hombres armados irrumpieron en la vivienda del barrio Gladiador, amenazaron a quienes estaban allí y obligaron a los adolescentes a subir a un vehículo. Minutos después, los atacaron a tiros y los abandonaron en un tramo vial solitario.

Para los investigadores, la coincidencia no es menor: la mujer asesinada y los adolescentes salieron del mismo punto, y los hechos ocurrieron con pocas horas de diferencia.

La hipótesis de una retaliación

La Policía Metropolitana de Barranquilla y la Fiscalía manejan la hipótesis de que los tres casos hacen parte de una acción criminal coordinada, posiblemente una retaliación o ajuste de cuentas ejecutado en distintos puntos del municipio para enviar un mensaje de terror.

El ataque directo contra Julieth Paola, la forma en que su cuerpo fue ocultado y la ejecución del menor refuerzan la tesis de que no se trató de hechos aislados, sino de una misma estructura criminal actuando con planificación.

En los barrios Villa Aida y Gladiador, el miedo es evidente. Las calles amanecieron en silencio y los vecinos evitan hablar. La jornada dejó una mujer y un menor muertos, y a una adolescente luchando por su vida.

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Mientras avanza la investigación, las autoridades trabajan en la identificación del vehículo utilizado, el análisis de cámaras de seguridad y la reconstrucción de los últimos movimientos de Julieth Paola, cuya muerte terminó revelando una de las madrugadas más violentas que ha vivido Malambo en los últimos tiempos.


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