
Niña de dos años murió por asfixia mientras ingería sus alimentos en un jardín del ICBF
El centro calificó el hecho como un accidente, pero la familia denuncia negligencia, falta de atención oportuna. El caso desató protestas, disturbios y la intervención de la Policía.
En un espacio destinado al cuidado y protección de la primera infancia, una niña de apenas dos años perdió la vida mientras ingería un alimento. El hecho ocurrió dentro del hogar infantil Bambi, un centro adscrito al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) en Bogotá.
La menor, identificada como Mia Isabella, se encontraba bajo custodia institucional en la localidad de Rafael Uribe Uribe cuando, según la información conocida por su familia, sufrió una broncoaspiración. El jardín infantil se limitó a calificar lo sucedido como un “trágico accidente” , una explicación que no logró calmar el dolor, ni despejar los interrogantes sobre lo ocurrido durante los minutos decisivos.
Los niños que asisten a esta institución ingresan bajo medidas de protección y procesos de restablecimiento de derechos. En el caso particular de Mia Isabella, su madre fue enfática en aclarar que la menor se encontraba allí por problemas de salud y no por abandono o descuido familiar. Debían protegerla, pero encontró la muerte.
La emergencia avanzó en silencio dentro del centro. Según relatan los padres, la situación se volvió crítica en cuestión de minutos, pero la reacción no fue inmediata.
El primer aviso que recibió la familia llegó cuando el escenario ya había cambiado por completo. Cristian Sánchez, padre de la menor, relató cómo fue informado de lo ocurrido:
“La institución me llama ese lunes para decirme que mi hija estaba en el Hospital Chircales, a pocos metros del hogar infantil, por un accidente”.
Con el paso de las horas, la familia comenzó a reconstruir lo sucedido dentro del hogar infantil. En ese proceso, surgieron los cuestionamientos más graves. El padre aseguró que su hija no recibió atención inmediata cuando comenzó a asfixiarse.
“Al momento en el que la niña se asfixió no había ningún funcionario al pendiente de la niña, no reaccionaron, no le hicieron los primeros auxilios pertinentes”, dijo el papá denunciando que la menor llegó al centro médico sin signos vitales.
Según la familia, la institución no cuenta con personal suficiente para atender una emergencia. En medio del dolor, Cristian Sánchez insistió: “Acá hay enfermera, acá hay más de seis encargadas de los niños. No es solamente nuestra bebé, hay más de 20 bebés dentro de esta institución, y, lamentablemente, no le prestaron los primeros auxilios”.
Lo que dice la mamá
Desde otra orilla del duelo, la madre de la menor explicó las razones que llevaron a que su hija estuviera bajo el cuidado del ICBF, buscando despejar cualquier señalamiento.
“La niña tenía un problema en el estómago. Ella subía de peso y volvía y bajaba. Subía un poquito de peso y volvía y bajaba. Esa fue la situación de su desnutrición. No fue porque nosotros no estuviéramos pendientes de ella”.
Tras la muerte de Mia Isabella, la institución volvió a comunicarse con la familia para entregar su versión oficial. Según el padre, la explicación fue breve y categórica. “Me dicen que lamentablemente, fue un accidente, que la niña se atragantara”.
El caso reavivó inquietudes previas. Cristian Sánchez aseguró que antes de la tragedia ya existían restricciones y situaciones que dificultaban la supervisión de los padres.
“A nosotros no nos permitían registros fotográficos, no nos permitían estar en una cita médica de nuestros hijos, habían muchas negligencias, nosotros tenemos evidencia también de eso”.
El relato tomó una dimensión más amplia cuando el padre afirmó que otros acudientes también habían manifestado preocupaciones similares.
“No solamente somos nosotros, demás niños y demás papás, que nos han manifestado, que han estado con golpes, han estado con moretones”. Incluso dentro de su propia familia, aseguró, hubo señales que hoy cobran otro significado.
“No solamente está nuestra hija acá, también está nuestro hijo. Que también ha resultado con golpes, con moretones”.
Según el padre, las explicaciones entregadas por la dirección del jardín no disiparon la inquietud.
“La directora, como tal, de la institución nos manifiesta que fue un golpe a raíz de una caída, y nos dice que ellos están bajo investigación”.
Protestas, disturbios e intervención policial frente al hogar infantil
La muerte de Mia Isabella rompió la calma del sector y trasladó el dolor a las calles. Padres de familia, alarmados y profundamente preocupados por la seguridad de sus hijos, se plantaron frente a las instalaciones del hogar infantil Bambi para exigir explicaciones y denunciar lo que consideran una acumulación de irregularidades.
La inconformidad escaló rápidamente. Al enterarse de lo ocurrido, varios acudientes llegaron al lugar con la intención de sacar a sus hijos, algunos incluso intentando hacerlo por la fuerza, movidos por el temor de que pudiera repetirse una tragedia similar. Otros padres se dirigieron hasta el centro asistencial donde fue llevada la menor, mientras un grupo permaneció frente a la institución elevando reclamos y exigiendo respuestas inmediatas.
La tensión fue en aumento. En medio de gritos, discusiones y escenas de alteración, algunos manifestantes intentaron impedir la salida de miembros del personal del jardín como forma de presión ante la falta de claridad. La situación obligó a que varios cuadrantes de la Policía se apersonaran en el lugar para controlar el orden y evitar que los disturbios pasaran a mayores.


Para la comunidad, lo ocurrido no puede quedar reducido a una explicación genérica ni a un simple accidente. En medio del duelo, la familia elevó un llamado urgente a las autoridades.
“Les pedimos a las autoridades que estén bajo control de estas entidades, de estos institutos negligentes, de estas personas negligentes que, por favor, se pongan la mano en el corazón y que revisen. Revisen. Acá hay cámaras, la gente está desesperada por la muerte de nuestra hija”.
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