
Cuatro hombres armados, dos motos y $41 millones robados: delincuentes causaron pánico en el SAO del Centro
Un recaudador de la empresa SuperGiros fue asaltado a mano armada a las afueras del supermercado SAO de la calle 23, en el Centro de Santa Marta. Cuatro delincuentes en dos motocicletas lo despojaron de más de 40 millones de pesos, en un punto que comerciantes y clientes ya señalan como foco recurrente de robos y hechos violentos.
La inseguridad que azota el SAO del Centro de Santa Marta volvió a quedar en evidencia. Esta vez no fue un hurto menor ni un raponazo aislado: fue un asalto planeado, ejecutado a plena luz de la tarde y en uno de los puntos comerciales más concurridos de la ciudad.
A las afueras del Supertienda SAO, un recaudador de SuperGiros fue reducido y despojado de un maletín con más de 40 millones de pesos en efectivo.
El hecho ocurrió este viernes 9 de enero, cuando la víctima acababa de salir del punto de recaudo que funciona dentro del supermercado. Apenas cruzó la entrada, fue rodeado por cuatro hombres armados que se movilizaban en dos motocicletas. No hubo tiempo de reacción. Lo tumbaron al suelo y, bajo amenaza directa con armas de fuego, le arrebataron el dinero.
El asalto desató escenas de pánico. Comerciantes cerraron apresuradamente, clientes soltaron las bolsas y corrieron a refugiarse, y quienes transitaban por la zona buscaron escapar del campo visual de los delincuentes. Durante segundos largos, el miedo fue dueño absoluto del lugar.
Con el botín en su poder, los asaltantes huyeron rápidamente hacia el sur de la ciudad, sin que nadie pudiera detenerlos. Minutos después llegaron unidades de la Policía, acordonaron el área e iniciaron las diligencias judiciales. Las autoridades revisan cámaras de seguridad y recogen testimonios para tratar de identificar a los responsables.
Pero el caso va más allá del robo millonario. Para comerciantes y clientes frecuentes, este atraco no es un hecho aislado, sino la confirmación de una realidad que se repite. El SAO de la calle 23 se ha convertido, según relatan en voz baja quienes trabajan allí, en un punto sitiado por la delincuencia: robos a compradores, atracos reiterados y hasta personas heridas en hechos violentos registrados en los últimos meses.
La escena se repite con demasiada frecuencia y la sensación es la misma: impunidad, miedo y abandono. En pleno corazón comercial de la ciudad, donde a diario circulan miles de personas, la delincuencia actúa con la certeza de que puede entrar, atacar y huir sin mayor resistencia.
El atraco de este viernes dejó una cifra concreta —más de 40 millones de pesos robados—, pero el daño va más allá del dinero. Dejó otra señal de alerta en un Centro que, poco a poco, se ha ido quedando sin tranquilidad.
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