
“Estamos bajo ataque”: Venezuela activa su defensa de guerra tras agresión de Estados Unidos
El Gobierno venezolano acusó a Estados Unidos de una agresión militar contra Caracas y varios estados del país, anunció la activación de planes de defensa nacional y decretó el estado de Conmoción Exterior. No hay reportes oficiales de víctimas, pero sí daños estructurales y máxima alerta en todo el territorio.
La madrugada de explosiones fue seguida por un pronunciamiento contundente. En un comunicado oficial, la Venezuela rechazó y denunció ante la comunidad internacional lo que calificó como una “gravísima agresión militar” perpetrada por el Gobierno de los Estados Unidos contra territorio venezolano. Según el documento, los ataques impactaron zonas civiles y militares de Caracas, así como los estados Miranda, Aragua y La Guaira.
El texto sostiene que la acción constituye una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas, en particular de los principios de soberanía, igualdad jurídica entre los Estados y prohibición del uso de la fuerza. Para el Ejecutivo venezolano, lo ocurrido amenaza la paz y la estabilidad de América Latina y el Caribe y pone en riesgo la vida de millones de personas.
En su narrativa, el Gobierno afirmó que el objetivo del ataque sería apoderarse de los recursos estratégicos del país, especialmente el petróleo y los minerales, como parte de un intento de quebrar la independencia política de la nación y forzar un “cambio de régimen”. “No lo lograrán”, señala el comunicado, al insistir en que, tras más de dos siglos de independencia, el país se mantiene firme frente a presiones externas.
El mensaje oficial apeló a la memoria histórica. Recordó episodios como el bombardeo de las costas venezolanas en 1902 y citó al entonces presidente Cipriano Castro para reforzar la idea de resistencia ante potencias extranjeras. Bajo esa línea, invocó la herencia de Bolívar y Miranda como sustento moral de la respuesta anunciada.
La reacción no se limitó al plano discursivo. El Gobierno llamó “al pueblo a la calle”, convocó a las fuerzas sociales y políticas a activar planes de movilización y aseguró que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana se encuentra desplegada en “fusión popular-militar-policial” para garantizar soberanía y orden interno. En paralelo, anunció que elevará denuncias ante el Organización de las Naciones Unidas, la CELAC y el MNOAL, solicitando condenas y responsabilidades contra Washington.
El presidente Nicolás Maduro fue más allá: ordenó la implementación de un Decreto que declara el estado de Conmoción Exterior en todo el territorio nacional, con el argumento de proteger a la población y asegurar el funcionamiento de las instituciones. El comunicado señala que se activarán de inmediato los planes de defensa nacional y el despliegue del Comando para la Defensa Integral en estados y municipios.
En un punto especialmente sensible, el texto afirma que, amparado en el artículo 51 de la Carta de la ONU, el país se reserva el derecho a la legítima defensa, al tiempo que convoca a gobiernos y pueblos del mundo a manifestar solidaridad activa. La declaración cierra con una cita del Hugo Chávez Frías, llamando a la “unidad, lucha, batalla y victoria” frente a escenarios de mayor dificultad.
Mientras tanto, el país permanece en máxima tensión. No hay reportes oficiales de fallecidos ni heridos, pero sí daños estructurales confirmados y una población en vilo ante la posibilidad de una escalada mayor. El comunicado marca un punto de inflexión: Venezuela fija su posición, eleva el tono diplomático y militar, y coloca el episodio en el centro de la agenda internacional.
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