Senador Antonio Zabaraín asegura que 32 millones de pesos no alcanzan y ataca a Petro por quitar prima a congresista


El pronunciamiento se dio luego del anuncio del Gobierno de eliminarles la prima.

En un país donde millones de personas sobreviven con el salario mínimo —o incluso por debajo de él— una frase bastó para reactivar la indignación social y desnudar la desconexión entre el poder político y la realidad cotidiana.

“Un congresista que se gana 32 millones de pesos no es bien remunerado”.

La afirmación no vino de un analista económico ni de un ejecutivo privado, sino del senador Antonio Zabaraín, del partido Cambio Radical, en medio del debate por la eliminación de la prima mensual que recibían los congresistas.

La frase se conoció luego de que el Gobierno anunciara la eliminación de una prima cercana a los 11 millones de pesos, una medida con la que se busca reducir el gasto público en 2026. Aunque el decreto aún no ha sido expedido formalmente, el anuncio fue suficiente para abrir una grieta política y simbólica: la de los salarios del Congreso frente a la precariedad laboral del país.

Desde una orilla opuesta, la senadora Angélica Lozano, de Alianza Verde, defendió la eliminación de la prima como un acto de equidad largamente esperado. Recordó que no se trata de una discusión nueva ni improvisada.

“Llevamos casi diez años en esta lucha”, dijo, al señalar que al menos 18 proyectos de distintos partidos han intentado reducir los ingresos de los congresistas sin éxito.

Para Lozano, el recorte sí duele en lo personal, pero envía un mensaje político necesario.

“Los congresistas no podemos ganar en la estratósfera mientras la gente está en el rebusque, luchando con muy poquita plata”, afirmó.

También explicó que la prima eliminada no nació de una reforma constitucional, sino de un decreto expedido en 2013, razón por la cual otro decreto del Ejecutivo puede desmontarla. “Eso es lo que está pasando ahora”, sostuvo.

Zabaraín, en cambio, rechazó la decisión no solo por el impacto económico, sino por la forma. A su juicio, el anuncio tuvo un tono “populista” y “electorero”, y debió discutirse dentro del Congreso. Advirtió, además, que la medida podría afectar derechos adquiridos y terminar cayéndose jurídicamente.

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Pero fue su defensa del salario lo que desató mayor controversia. El senador cuestionó la percepción ciudadana sobre los ingresos del Legislativo y comparó el salario de un congresista con el de altos directivos del Estado.

“Busquemos cuánto se ganan los presidentes de Ecopetrol, de las fiduciarias, de Colpensiones”, dijo, antes de rematar con la frase que encendió la discusión nacional: “Un congresista que se gana 32 millones de pesos no es bien remunerado”.

El choque de visiones no se quedó ahí. El debate se extendió al aumento del salario mínimo para 2026. Lozano respaldó el incremento, aunque con matices, al advertir sobre los millones de trabajadores que no alcanzan siquiera ese ingreso. Zabaraín fue más duro: rechazó el aumento y aseguró que provocará inflación, encarecimiento del costo de vida y un empobrecimiento generalizado. “Vamos rumbo a lo que hoy es Venezuela”, sentenció.


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