Usó a un cliente como escudo y burló al sicario: el impresionante escape de un llantero en Fundación


Un sicario intentó asesinar a un llantero en Fundación. La víctima logró esquivar los disparos, usó a un cliente como escudo en medio del caos y se refugió dentro del local. Todo quedó registrado en cámaras de seguridad. El hombre solo resultó con una herida leve.

Jaime estaba tranquilo, como casi siempre. De espaldas a la vía, con la confianza de quien conoce el barrio y a su gente, conversaba y bromeaba con varios jóvenes dentro de su llantería, en el sector conocido como la curva de la feria. Afuera pasaban motos, carros, la rutina normal de un punto donde todos se saludan. Nadie sospechaba que en segundos ese escenario cotidiano se convertiría en una escena de terror.

Las cámaras de seguridad muestran los últimos instantes antes del ataque. Jaime no está alerta, no mira con desconfianza. Está relajado. Incluso da la espalda a la calle. En ese momento llegan dos hombres en motocicleta. Uno se queda afuera, el otro se baja. No hay discusión ni palabras previas. El sicario desenfunda el arma y avanza directo hacia su objetivo.

Ahí empieza la carrera por la vida.

Jaime reacciona por instinto. Se levanta de golpe, toma a uno de los presentes y lo empuja contra el atacante, usándolo como escudo humano. El pistolero dispara una y otra vez. El sonido seco de los tiros retumba en el local. Pero la puntería falla.

Las balas no dan en el blanco que buscaban. El caos se apodera del lugar: gritos, gente corriendo, cuerpos chocando en un espacio reducido.

El sicario intenta perseguirlo, pero tropieza. Ese error, mínimo y torpe, le cuesta el crimen. Son segundos, pero valen una vida. Jaime zigzaguea, esquiva, se lanza hacia el fondo del negocio y logra entrar a un cuarto. Cierra la puerta. Del otro lado, el atacante insiste, pero ya es tarde. Solo alcanza a herirlo una vez. No es un disparo letal.

Frustrado, el sicario se retira. Su cómplice, que esperaba en la moto, observa sin entender cómo falló lo que parecía una ejecución segura. Ambos huyen del lugar dejando atrás el miedo, el asombro y una escena que hoy recorre celulares y redes sociales en Fundación.

Jaime queda herido, pero vivo. La lesión no compromete su vida. Fue atendido y se encuentra fuera de peligro. Para muchos, es un milagro; para otros, pura suerte. Lo cierto es que su reacción rápida y los errores del atacante marcaron la diferencia entre la vida y la muerte.

Todos hablan del atentado criminal

El ataque generó un fuerte impacto en la zona. En la curva de la feria todos conocen a Jaime. Lo describen como un “bacán”, un tipo tranquilo, de trato fácil, que nunca se escondía ni vivía con miedo. Esa misma confianza quedó evidenciada en el video: estaba tan relajado que ni siquiera vigilaba la calle por donde suelen llegar las motos.

“Eso fue demasiado fuerte. Aquí nunca habíamos visto algo así tan de cerca”, comentó uno de los comerciantes del sector. Otros aún no salen del asombro al ver cómo, en cuestión de segundos, una llantería se convirtió en escenario de un intento de homicidio.

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Las autoridades adelantan las investigaciones para identificar a los responsables y establecer los móviles del ataque. Mientras tanto, el video sigue circulando como testimonio crudo de cómo opera la violencia: rápida, directa, sin aviso, y cómo a veces, por un tropiezo o una mala puntería, la muerte se queda con las manos vacías.

En Fundación, Jaime volvió a ser tema de conversación. Esta vez no por una broma o una charla cualquiera, sino por haberle ganado el pulso a la muerte en su propio negocio. Un segundo fue suficiente para cambiarlo todo.


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