Hermanos bebían juntos, salieron de pelea y uno mató al otro con un cuchillo


Lo que comenzó como una reunión familiar terminó en un violento enfrentamiento con arma blanca que dejó a un agricultor muerto y a su propio hermano capturado. El crimen ocurrió en una finca de la vereda Flores, en zona rural de Mogotes, Santander.

La reunión transcurría sin mayores novedades en una finca ubicada en la vereda Flores, zona rural del municipio de Mogotes, Santander. Dos hermanos compartían en familia, en medio del consumo de bebidas alcohólicas, cuando una discusión empezó a subir de tono.

Nadie imaginó que ese encuentro terminaría con uno de ellos muerto y el otro esposado por la Policía.

El hecho se registró en la finca Llano Picho. Según información preliminar, la discusión escaló rápidamente y pasó de los reclamos verbales a la agresión física, marcada por la intolerancia. En medio del altercado, ambos hombres se atacaron con armas cortopunzantes, desatando una escena de extrema violencia.

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Wilson Ferley Díaz Vargas, agricultor de 33 años, resultó gravemente herido durante el enfrentamiento. Las lesiones fueron tan severas que falleció en el lugar, sin que pudiera recibir atención médica. Su muerte dejó consternada a la comunidad campesina, que aún intenta entender cómo una riña familiar terminó cobrando una vida.

Vecinos del sector, alertados por la gravedad de la situación, dieron aviso a las autoridades. Uniformados de la Policía Nacional llegaron hasta la finca, controlaron el escenario y capturaron en flagrancia al presunto agresor, un hombre de 36 años, hermano de la víctima. El detenido fue puesto a disposición de la Fiscalía General de la Nación para responder por el homicidio.

Funcionarios del CTI de la Fiscalía realizaron el levantamiento del cuerpo e iniciaron las investigaciones para esclarecer con precisión cómo se desarrollaron los hechos y establecer responsabilidades. El crimen no solo enluta a una familia, sino que vuelve a encender las alarmas sobre la violencia intrafamiliar en zonas rurales del departamento.

En Mogotes, el silencio del campo quedó marcado por una tragedia que nunca debió ocurrir. Una discusión, el alcohol y la intolerancia fueron suficientes para destruir un hogar y dejar una herida profunda en una comunidad entera.


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